La mitología griega, y por extensión la mitología romana, ya que esta es la adaptación de la mitología griega que se implantó en Roma unos siglos más tarde, es mucho más extensa de lo que la gente cree. Está llena de todo tipo de historias, en las que aparecen multitud de seres mitológicos como los centauros y las sirenas. Pero, sobre todo, si hay algo que predomina en la mitología griega y romana, es la multitud de dioses que la componen.

Zeus

Dioses sobre los cuales había también una grandísima cantidad de historias, las cuales transmitían moralejas sobre el amor, la venganza, la justicia y mucho más, a veces con la intención de transmitir algún tipo de aprendizaje y otras solo como una forma de entretenimiento. Los dioses de la mitología griega o romana solían tener unos símbolos y una función muy específica que los distinguía del resto.

Y aunque todos eran dioses, no todos tenían el mismo poder ni influencia sobre el resto de los dioses. Como en cualquier otro tipo de sociedad, aunque esta sea ficticia, también hay una jerarquía de mando, una jerarquía ocupada en este caso por el más poderoso de todos, y sobre el cual quiero basar mi artículo de hoy. Ese dios del que os estoy hablando es Zeus, que es el nombre con el que se le conoce en la mitología griega, aunque en la mitología romana se le conoce como Júpiter.

Zeus o Júpiter era el dios del cielo y el rayo, e hijo de los titanes Cronos y Rea, al igual que sus hermanos Poseidón, conocido como el dios de los mares (o Neptuno en la mitología romana), y Hades, dios del inframundo (o Plutón en la mitología romana). Pero Zeus no era solo el dios del cielo y el rayo, sino que también era el rey del Olimpo (que es el lugar en el cielo donde vivían los dioses) y gobernaba sobre todos los demás dioses que existían.

Zeus o Júpiter suelen ser representados en la mitología griega o romana con los símbolos del rayo, el roble, el toro y el águila. De hecho, Zeus suele ser representado en un gran número de obras de arte blandiendo un rayo en la mano de forma amenazante, como señal de lo que ocurrirá a aquel que se atreva a enfrentarse a él. Zeus estaba casado con Hera, también conocida como Juno en la mitología romana, la cual ocupaba el cargo de reina de los dioses. De este matrimonio nacieron Ares, Hefesto y Hebe.

Aunque no son los únicos hijos que tuvo Zeus, ya que este era famoso por sus numerosas infidelidades, de las cuales muchas veces quedó descendencia, como por ejemplo su hijo Hércules, que nació de su aventura con la mortal Alcmena, o Perseo, que nació de la aventura de Zeus con Dánae. No obstante, tiene multitud de hijos nacidos de otras aventuras amorosas con otras mujeres.

Cómo Zeus o Júpiter se convirtió en el rey de los dioses del Olimpo:

Los dioses son hijos de los titanes. Para ser exactos, Zeus era hijo de los titanes Cronos y Rea, y Cronos era al mismo tiempo hijo de los titanes Urano y Gea, que eran los reyes y gobernantes de todo hasta que su hijo Cronos los destronó. Fue entonces cuando Gea y Urano le contaron una premonición que habían tenido, en la cual Cronos algún día sería destronado por uno de sus hijos, al igual que él había destronado a su padre.

Para evitar que se cumpliera tal premonición, Cronos decidió comerse a todos los hijos que iba teniendo con Rea, para así evitar que algún día uno de ellos lo destronara. Pero Rea, harta de ver cómo Cronos asesinaba a todos los hijos que tenían, fue a pedir ayuda a Gea cuando iba a nacer Zeus. Juntas planificaron un plan para salvarlo y al mismo tiempo castigar a Cronos por haber destronado a su padre y haberse comido a sus hijos.

Ambas decidieron cómo salvar a Zeus. Así que, cuando este estaba a punto de nacer, Rea se fue a la isla de Creta, donde dio a luz a Zeus y lo escondió allí. Después, cuando Cronos le pidió al niño para comérselo como al resto de hijos que habían tenido, Rea le dio una piedra envuelta en pañales que simulaban ser un niño. Cronos, confiado en la palabra de su mujer Rea, se la tragó sin desconfiar.

Zeus siguió escondido en la cueva, donde, bajo los cuidados de la titán Gea (hay muchas versiones de esta historia y según la versión consultada lo cuidó uno u otro ser), fue creciendo hasta llegar a la edad adulta. Una vez que Zeus llegó a la edad adulta y tenía plenamente desarrollada su fuerza y poder, se enfrentó con su padre Cronos, al cual venció y, tras abrir su estómago, consiguió liberar a todos sus hermanos (Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón) que este se había comido, incluida la piedra que se tragó pensando que era él (otras versiones de la historia cuentan que lo hizo vomitar). Tras esto, empezó una guerra entre los dioses y los titanes debido a la muerte de Cronos a manos de Zeus.

En esta guerra, Zeus y el resto de dioses no lucharon solos, sino que Zeus liberó a los hermanos de Cronos, los Hecatónquiros y los Cíclopes, que Cronos había encerrado en el Tártaro, una mazmorra de la que era imposible escapar y que se hallaba en el centro de la Tierra. Como agradecimiento por su liberación, los Cíclopes forjaron y entregaron el rayo a Zeus, el tridente a Poseidón y el casco de invisibilidad a Hades.

Después de esto, libraron una guerra contra los titanes, donde los dioses destronaron a los titanes y los encerraron en el Tártaro. Tras esto, Zeus se repartió el mundo con sus hermanos Poseidón y Hades. Zeus quedó como el dios del cielo y el aire, Poseidón como el dios de los mares y océanos, y Hades como el dios del inframundo, encargado de las almas de los mortales cuando morían.

Y hasta aquí todo lo que os puedo contar sobre quién era Zeus o Júpiter en la mitología griega o romana, y de cómo llegó a convertirse en el rey de los dioses del Olimpo. Espero que os haya gustado el artículo y que os haya servido de ayuda para resolver vuestras dudas. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis muy pronto.