En la mitología griega y romana existen multitud de dioses, los cuales no son todos iguales. Dentro de los muchos tipos de dioses que existían, había dioses menores, como por ejemplo las Ninfas, y también estaban los dioses más importantes, llamados los dioses olímpicos, llamados así porque vivían en el Olimpo, un palacio situado en los cielos desde el cual Zeus (Júpiter en la mitología romana), dios de los cielos y del rayo, y rey de los dioses, gobernaba el mundo.

Hermes

Desde el Olimpo, Zeus era quien gobernaba decidiendo en qué asuntos de los mortales se debían inmiscuir los dioses o no, y cuyas propuestas se debatían y decidían ante los 12 dioses olímpicos. Se podría decir que el Olimpo era el parlamento de los dioses, y Zeus su presidente y quien siempre tenía la última palabra.

Debido a la importancia de los 12 dioses olímpicos, la mayoría de los mitos o de las historias que podemos encontrar en la mitología griega y romana tratan sobre ellos. Sin embargo, no todos juegan el mismo papel, ya que algunos de estos dioses no aparecen prácticamente en los mitos, y cuando lo hacen, no suelen ser los protagonistas, sino que salen como personajes secundarios, lo que no significa que su papel en la historia no sea importante.

De hecho, muchas veces estas apariciones estelares en las historias son para cambiar su rumbo totalmente, y sin su aparición dichas historias no hubieran acabado bien. Uno de los dioses olímpicos que encaja perfectamente en esta descripción y sobre el cual os quiero hablar hoy es el dios Hermes, también conocido en la mitología romana como Mercurio. Hermes era el dios mensajero, lo cual es su atribución principal y por la cual es conocido en todo el mundo. Sin embargo, no es solo el dios mensajero, ya que Hermes también era considerado el dios de las fronteras y los viajeros, del ingenio, de los sueños, de los jóvenes, del comercio, de la astucia, de los ladrones y de los mentirosos.

Hermes era el hijo de Zeus y la pléyade Maia, considerada como diosa de las montañas. En cuanto a sus hijos, Hermes tuvo un gran número de hijos con distintas mujeres, entre los que se puede destacar a Hermafrodito, el cual engendró junto a la diosa del amor, Afrodita (Venus en la mitología romana). El nombre Hermafrodito surge de la unión del nombre Hermes más Afrodita: Hermes + Afrodita = Hermafrodito.

Hermes suele ser representado en las obras de arte vestido con una túnica, con un gorro con alas, unas sandalias con alas y también suele llevar un mítico bastón con dos serpientes entrelazadas que, teóricamente, le entregó Apolo (Febo en la mitología romana), el dios de la luz y de las artes. Tal y como hemos dicho anteriormente, Hermes no aparece prácticamente en ningún mito o historia como personaje principal. Sin embargo, hay algunas en las que sí, mientras que en otras solo aparece como personaje secundario. Aun así, he conseguido una de las historias donde aparece como personaje protagonista y la voy a compartir con vosotros justo a continuación.

La famosa historia o mito de Hermes o Mercurio, y el origen de la lira de Apolo o Febo

Cuenta el mito que cuando Hermes aún era un bebé, su madre Maia lo acostó en su cuna, donde se quedó plácidamente dormido, o eso era lo que parecía, ya que Hermes en realidad se había hecho el dormido. Cuando Maia salió de la habitación, este se fue volando por la ventana para hacer de las suyas. Durante su escapada nocturna a espaldas de su madre, Hermes se encontró con el rebaño del dios Apolo, y no dudó en robarle algunas de las vacas que lo componían, tras lo cual se llevó las vacas corriendo para que no lo pillaran a unas cuevas que estaban cerca de allí.

Al llegar a la cueva, Hermes se encontró una tortuga y se le ocurrió una idea. Mató a la tortuga, separó los dos caparazones y los limpió de las tripas de la tortuga. Después, cogió los intestinos de una de las vacas y los ató a uno de los caparazones como si de cuerdas se tratara, creando así la primera lira de la historia. Cuando Apolo se enteró de que Hermes le había robado unas vacas, se dirigió a hablar directamente con la madre de Hermes para contarle lo sucedido. En defensa de su hijo, Maia fue hasta la habitación para mostrarle que este había estado durmiendo, y milagrosamente, Hermes estaba en su cuna acostado. El muy pícaro había vuelto veloz a su cuna y se había acostado para que no lo pillaran.

Sin embargo, Apolo no le creyó, por lo que acudieron al mismísimo Zeus para exponerle la disputa que tenían. Zeus le aseguró a Maia que Hermes era culpable, pues él mismo, el dios de los cielos, había visto al pequeño Hermes realizar el robo de las vacas de Apolo. Fue entonces cuando el pequeño Hermes sacó la lira y empezó a tocarla. Apolo, que era el dios de la luz y de las artes, incluyendo la música, quedó enamorado de ese instrumento y de su sonido, por lo que les propuso que le entregaran la lira a cambio de su perdón. Así lo hicieron, entregaron la lira a Apolo, que desde entonces sería uno de sus instrumentos favoritos y un símbolo bajo el cual lo representarían en multitud de obras.

Y hasta aquí todo lo que os puedo contar sobre el dios mensajero Hermes o Mercurio. Espero que os haya gustado el artículo y que os haya resuelto todas las dudas que tuvierais acerca de él. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.