De los muchos dioses de la mitología griega y romana, hay muy pocos que sean conocidos realmente de forma general por la sociedad, y aún menos que formen parte de nuestras tradiciones y costumbres populares, pero hay uno de ellos que sí lo ha conseguido, y que hoy en día sigue siendo adorado por gran parte del mundo occidental. Ese dios es, sin duda, Eros, aunque es mucho más conocido bajo el nombre por el que se le conocía en la mitología romana: Cupido, ese inocente niño ángel que va armado de un arco y flechas, con las cuales puede hacer que dos personas se enamoren entre sí o, por el contrario, se odien.

Y es que Eros o Cupido es el dios del amor, de la atracción sexual y el sexo, poderes que heredó sin duda de su madre, que es Afrodita (Venus en la mitología romana), la diosa del amor (no amor romántico sino en el sentido erótico), el deseo sexual, el erotismo y el poder femenino. En cuanto a su padre, era Ares (Marte en la mitología romana), dios de la guerra. O al menos esta es la versión más extendida de quiénes fueron sus padres, pues hay otras versiones de la historia que indican que Eros o Cupido era hijo de Zeus y Afrodita, e incluso hay otras versiones que indican que no era hijo de Afrodita, lo cual, viendo sus poderes y lo que representa, me es muy difícil de creer.
Cupido o Eros era considerado más un dios problemático, algo caprichoso y perverso, que un dios bueno cuyo fin fuera el de crear amor entre la gente tal y como se le considera ahora. De hecho, en la mitología romana y griega, Cupido o Eros tenía dos tipos de flechas distintas: las flechas de oro, las cuales tenían el poder de hacer que la persona a la que se las disparaba se enamorara perdidamente de otra a su elección, y las flechas de plomo, las cuales tenían el efecto contrario, y era el de hacer que la persona que recibiera un disparo con una de estas flechas sintiera odio y repulsión por la persona que Cupido o Eros eligiera.
Algunos mitos o leyendas de la mitología griega o romana en los que aparece Eros (Cupido):
Eros contra Apolo:
Apolo o Febo en la mitología romana, era uno de los dioses más poderosos del Olimpo, pues era dios de una gran multitud de atribuciones, destacando por ser el dios de la luz purificadora (a veces entendida como el sol), las artes (como la música, la poesía y la profecía), la curación, la protección contra las fuerzas malignas y un largo etcétera. Cuenta el mito que Apolo se rió de Cupido porque este tan solo tenía como armas un arco y flechas, lo que para Apolo no era más que un juguete para niños y no unas verdaderas armas de lucha, lo que sin duda molestó mucho a Cupido.
Fue entonces cuando Cupido decidió vengarse de Apolo mostrándole cuán poderosas eran sus flechas. Así que Cupido decidió disparar una de sus flechas de amor, hechas de oro, a Apolo, haciendo que este se enamorara perdidamente de una ninfa llamada Dafne, mientras que a Dafne le disparó una de sus flechas de odio hechas de plomo, para que así Dafne siempre odiara y sintiera repulsión por Apolo.
De esta forma, Apolo sufriría para siempre por un amor muy intenso no correspondido, porque Dafne nunca querría estar con él. De hecho, Dafne, que estaba cansada de huir del amor de Apolo y con el miedo de que este la llegara a capturar para estar con ella, pidió ayuda a su padre Zeus, quien para protegerla la convirtió en una planta de laurel, que, a partir de ese día, Apolo consideró una planta sagrada.
Eros y Psique:
Cuenta la leyenda que un rey de Anatolia tuvo tres hermosas hijas, de las cuales la más hermosa era la llamada Psique. Tal era su enorme belleza que hizo sentir a Afrodita una gran envidia, fruto de la cual Afrodita decidió enviar a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de amor que hiciera que Psique se enamorara del hombre más horrible y feo que existiera en el mundo.
Sin embargo, cuando Cupido vio por primera vez a Psique, se enamoró de ella, y en vez de cumplir con el cometido que le encomendó su madre, tiró la flecha de amor que le iba a disparar al mar (otras versiones de la historia cuentan que fue él quien se pinchó sin querer con la flecha y se enamoró así de ella).
Tras esto, se llevó a Psique volando hasta su palacio, donde, a escondidas de su madre Afrodita, disfrutaban cada noche de su amor, pero siempre de forma que Psique no viera ni descubriera realmente quién era él, algo que Cupido le pidió expresamente a Psique si quería continuar con su historia de amor.
Con el tiempo, Psique empezó a echar de menos a sus hermanas, así que le pidió a su amante Cupido que la llevara de nuevo con ellas, a lo que él accedió, pero le advirtió que no les contara su historia de amor, pues sus hermanas, desde la envidia que les produciría saberla, nunca la comprenderían y solo la dañarían a ella.
Desgraciadamente, Psique no hizo caso a Cupido y se lo contó a sus hermanas, las cuales, tal y como había predicho Cupido, se apresuraron a criticar su relación, diciéndole a Psique que, si su amante nunca se dejaba ver, era porque en realidad debería ser el ser más horrible del mundo. Esto hizo que Psique sintiera una gran curiosidad por saber cuál era el rostro de su amante Cupido, y decidió averiguarlo una de las noches que dormía con él.
Para esto, se levantó a mitad de noche y encendió una lámpara de aceite para verle el rostro, con tan mala suerte que una gota hirviendo del aceite de la lámpara saltó, quemándole la cara y despertando a Cupido, quien viendo que su amada Psique no había cumplido su palabra de no intentar averiguar quién era, la abandonó deprimido.
Tras ver el error que acababa de cometer, Psique rezó a la diosa Afrodita para que esta le ayudara a recuperar el amor de su hijo, pero Afrodita, que ya la odiaba con anterioridad y ahora aún más por lo que le había hecho a su hijo, le pidió a cambio realizar cuatro tareas casi imposibles de realizar por una mujer humana, y de conseguirlas, intercedería para que Cupido volviera a salir con ella.
Tareas que realizó perfectamente hasta llegar al cuarto y último trabajo, el cual consistía en bajar al inframundo para pedirle a Perséfone, reina del inframundo, un poco de su belleza, belleza que tendría que guardar en una caja mágica y que, una vez conseguida, Afrodita la usaría para devolverle la belleza plena a Cupido, y que este había perdido debido a la depresión de su ruptura con Psique.
Y así lo hizo. Psique bajó al inframundo y consiguió que Perséfone le entregara parte de su belleza, la cual guardó en la caja mágica que Afrodita le había entregado para ello, y emprendió su vuelta a la tierra para entregarle la belleza a Afrodita. Sin embargo, por el camino no pudo evitar pensar que, si cogía un poco de esa belleza para aumentar su propia belleza, Cupido volvería con ella sin problemas. Pero al abrir la caja para coger un poco de ella, esta se transformó en vapores etéreos del inframundo y la sumieron en un profundo sueño. Afortunadamente, Cupido, que ya la había perdonado, la estaba siguiendo y la pudo socorrer a tiempo.
Tras salvar a Psique, Cupido imploró a Afrodita y a Zeus que le permitieran casarse con ella, a lo cual accedieron. Pero no solo eso, sino que además Zeus decidió convertir a Psique en inmortal, tras lo cual celebraron la boda, donde todos festejaron este nuevo enlace, y hasta Afrodita olvidó sus viejos rencores contra Psique uniéndose a tan magnífica celebración.
Y hasta aquí la historia sobre quién era Eros o Cupido y dos de sus mitos más famosos. Espero que os haya gustado el artículo y que os haya servido de ayuda. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.