Uno de los dioses más importantes de la mitología griega y romana, y del que estoy seguro habéis oído hablar multitud de veces, es Ares, el dios de la guerra, también conocido como Marte en la mitología romana. Aunque su nombre se parece mucho al de Hades (Plutón en la mitología romana), no tienen nada que ver, ya que Hades es el dios del inframundo y es un dios totalmente distinto.

Ares

Ares o Marte no es solo el dios de la guerra, sino que también se le consideraba la personificación de la valentía, la fuerza, el rey de la virilidad, y era protector del Olimpo, de los ejércitos y líder de los rebeldes, de los hombres justos y defensor de los débiles.

A Ares se le consideraba un dios malvado, cruel, destructivo e incivilizado, tanto que hasta su padre Zeus (Júpiter en la mitología romana) llegó a decirle la famosa frase: "Para mí eres el más odioso de todos los dioses que ocupan el Olimpo".

Ares es hijo de Zeus y de Hera (Juno en la mitología romana), y hermano de Hefesto (Vulcano en la mitología romana), dios del fuego y de la forja, y de Hebe, diosa de la juventud. Aunque tenía muchos hermanastros debido a las múltiples infidelidades que Zeus cometía, hermanastros tan famosos como la diosa Atenea, el dios Apolo (Febo en la mitología romana) o el semidios Hércules (Heracles en la mitología romana).

Ares era probablemente el dios más promiscuo de todos, quien tuvo aventuras con casi 30 mujeres, entre las que destaca Afrodita (Venus en la mitología romana), diosa del amor. Tuvo cerca de 60 hijos, entre los que, sin duda, Eros, más conocido como Cupido, hijo que tuvo con Afrodita, es el más popular de sus descendientes, y el único dios al que hoy en día aún se le sigue rindiendo culto de forma popular.

Ares o Marte es el único dios de la guerra que existe en la mitología griega y romana, aunque muchas veces se cree erróneamente que Atenea (Minerva en la mitología romana) también era la diosa de la guerra. Pero nada más lejos de la realidad, ya que aunque Atenea es una gran guerrera, tanto que ni Ares consiguió vencerla en una batalla, ella es diosa de la sabiduría, la justicia y la estrategia de batalla. Es por este último atributo por el cual mucha gente la confunde con la diosa de la guerra.

Ares forma parte de los 12 dioses que habitan y gobiernan el mundo desde el Olimpo. En las obras de arte, es representado vestido con coraza, casco, escudo y una espada manchada de sangre. Los símbolos de Ares son una lanza y un casco; su animal es el perro y su pájaro, el buitre. Dada la importancia de Ares en la mitología griega y romana, este aparece en multitud de historias y mitos, algunos de los cuales os dejo a continuación.

Mitos o historias de la mitología griega y romana donde aparece Ares o Marte:

Ares o Marte y la traición a su hermano Hefesto o Vulcano:

Ares, dios de la guerra, era hermano de Hefesto, el dios de la forja. Sin embargo, no se parecían nada físicamente. Ares era considerado un ser de gran belleza y la personificación de la virilidad masculina, mientras que Hefesto era considerado un ser físicamente horrible, deforme y cojo. Era tan horrible que hasta su madre Hera, reina de los dioses del Olimpo, cuando nació lo tiró del Olimpo.

A pesar de su apariencia, Hefesto acabó casándose con Afrodita, la diosa del amor. Sin embargo, este matrimonio no fue del gusto de Afrodita, quien fue obligada por su padre Zeus a casarse con Hefesto. Zeus temía que el resto de los dioses pudieran acabar creando guerras para disputarse la mano de Afrodita. Casándola con Hefesto, Zeus creyó evitar este problema. No obstante, que Afrodita estuviera casada con Hefesto no fue impedimento para que Ares y Afrodita mantuvieran una aventura amorosa a escondidas de Hefesto.

Una vez, Helios, el dios del sol, los descubrió y acudió raudo a contárselo a Hefesto, quien, en vez de discutir directamente con su amada y su hermano, tramó un plan para humillarlos. Hefesto forjó una red invisible capaz de retener hasta a un dios, red que preparó encima de donde Ares y Afrodita solían consumar su amor. De forma que cuando estos volvieron a consumarlo, Hefesto soltó la red invisible y los atrapó desnudos bajo dicha red.

Tras esto, llamó al resto de los dioses para que contemplaran tal traición y se rieran de Ares y Afrodita por haber sido pillados en aquella situación. Pero dicho plan salió justo al revés de lo que Hefesto quería, ya que una vez los consiguió atrapar y llamar al resto de los dioses, estos, en vez de reírse de Ares y Afrodita, se rieron de él y comentaron con frases lascivas la belleza de Afrodita.

Ares o Marte y la guerra de Troya:

En la guerra de Troya, Atenea y Hera pidieron a Ares que ayudara a los aqueos y luchara junto a Aquiles. Al mismo tiempo, Afrodita y Apolo lo convencieron para que luchara del lado de París y los troyanos. Ares, lejos de abstenerse en dicha guerra o elegir uno de los dos bandos, decidió luchar en ambos como recompensa a la valentía que habían demostrado ambos lados.

No se supo que Ares estaba jugando en ambos bandos hasta que uno de los guerreros aqueos, llamado Diomedes, vio a Ares luchando en el bando contrario. Fue entonces cuando Ares atacó a Diomedes con su lanza, pero Atenea, que estaba vigilando el rumbo de la batalla, vio el ataque y lo desvió. Tras esto, Diomedes atacó a Ares con su pica, y Atenea guió su golpe para que impactara en Ares, quien resultó herido y huyó al monte Olimpo para que su padre Zeus sanara sus heridas.

Fue precisamente cuando Ares huyó al monte Olimpo para que su padre Zeus le sanara, cuando Zeus, viendo que su hijo había estado luchando en los dos bandos de la guerra a la vez, le sermoneó por su insistente manía de meterse en líos, de amar y provocar guerras hasta entre los que eran su familia.

Fue justo en este sermón cuando le dijo la famosa frase que ya hemos mencionado anteriormente: "Para mí eres el más odioso de todos los dioses que ocupan el Olimpo". Aunque más adelante en el sermón le matizó que, aun así, no podía verlo sufrir, pues Zeus le quería como hijo suyo que era.

Y hasta aquí todo lo que os puedo contar sobre el dios de la guerra Ares o Marte. Espero que os haya gustado y que os haya servido para resolver todas vuestras dudas sobre este dios. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.