Si bien en la mitología griega y romana podemos encontrar una gran diversidad de dioses, no todos son igual de importantes, ya que hay una cierta jerarquía según su importancia. Podemos encontrar, por ejemplo, dioses menores como las ninfas, los 12 dioses del Olimpo también llamados dioses olímpicos. Estos son los 12 dioses más importantes que gobiernan el mundo, y también está el dios supremo de los dioses griegos, el cual es el más poderoso e importante de todos: Zeus, el dios del cielo y del rayo y rey de los dioses del Olimpo, también conocido como Júpiter en la mitología romana.

La mitología romana está basada completamente en la mitología griega, donde a los dioses se les suele cambiar el nombre que tenían en la mitología griega por el de planetas, como habréis podido comprobar. Sin embargo, no es de Zeus o Júpiter de quien os quiero hablar hoy, sino de otro dios griego y romano que también es muy importante, y ese dios es Apolo.
Apolo, también conocido en la mitología romana como Febo, es el dios de la luz purificadora (a veces entendida como el sol), las artes (como la música, la poesía y la profecía), el arco y la flecha, la curación y la protección contra las fuerzas malignas, la belleza, las artes de adivinación, la perfección, la armonía, el equilibrio y la razón. También era el dios de la muerte súbita, las plagas y las enfermedades.
Era considerado el protector de los pastores, marineros y arqueros. Sin duda alguna, Apolo era uno de los dioses más poderosos de todos, tanto que era temido por el resto de los dioses, y solo sus padres, los dioses Zeus y Leto (Latona en la mitología romana), eran capaces de contener su poder. Apolo era también el hermano gemelo de Artemisa (Diana en la mitología romana), diosa de la caza, los animales salvajes, las tierras vírgenes, los nacimientos, la virginidad y las doncellas.
Los símbolos bajo los cuales se suele relacionar o identificar a Apolo son principalmente la lira, el arco, las flechas y el laurel. Aunque también se le puede ver representado por la espada, el plectro, el trípode sacrificial, la palmera, los lobos, los delfines, los corzos, el cisne cantor, las cigarras, los halcones, los cuervos, las serpientes, los ratones y, como animal mítico, el grifo.
A veces también se le representaba bajo el símbolo del sol, ya que entre otras muchas cosas, Apolo es el dios de la luz purificadora entendida también como el sol. Sin embargo, el dios del sol como tal sería realmente el dios Helios, lo que hace que en muchas ocasiones se los confunda en este sentido. Esto es lógico, ya que Apolo es el dios que más atribuciones tiene de todos los dioses que existen en la mitología griega y romana, ya que, como veis, se le considera dios de multitud de cosas y, por tanto, al mismo tiempo es representado por multitud de símbolos relacionados con aquellas cosas sobre las que se supone que es dios.
Algunas historias o mitos sobre el dios Apolo o Febo en la mitología griega y romana:
El origen de la lira del dios Apolo o Febo:
Cuenta el mito que, cuando Hermes (Mercurio en la mitología romana), conocido por ser el dios de los negocios, las travesías y los ladrones, era aún un simple y joven niño, tras acostarlo su madre Maia a dormir, este se hizo el dormido, y tras salir su madre de la habitación, huyó de su casa hasta llegar a Tesalia, donde Apolo tenía y cuidaba de su ganado.
Fue durante un descuido de Apolo que el dios Hermes decidió robar algunas de las vacas del ganado de Apolo y se las llevó a una cueva que se encontraba en los bosques cercanos a Pilos, cueva donde encontró una gran tortuga, a la cual mató, separó sus caparazones y vació los órganos y carne de la tortuga hasta dejar los caparazones totalmente limpios. Luego mató una vaca, y con los intestinos de esta y uno de los caparazones de la tortuga construyó la primera lira.
Cuando Apolo se enteró del robo que acababa de sufrir a manos de Hermes, se dirigió a su madre Maia para reclamar su ganado, pero esta fue a ver a Hermes, quien muy ingeniosamente había vuelto de la cueva raudo, y se había acostado haciéndose el dormido de nuevo, y pareciendo así que nunca se había movido de la cama, y por tanto, pareciendo inocente. Por lo que su madre Maia defendió la inocencia de su hijo.
Fue entonces cuando Zeus, rey de los dioses del Olimpo y padre tanto de Apolo como de Hermes, apareció y afirmó haber visto como Hermes había perpetrado el robo. Tras esto, Hermes dejó de hacerse el dormido y empezó a tocar la lira que acababa de construir, y cuando Apolo, que entre muchas cosas era dios de la música, vio dicho instrumento y la melodía que producía, se enamoró de tal forma de este que le propuso a Hermes un intercambio: el ganado que le había robado por la lira. Este aceptó, y así es como Apolo pasó a convertirse en dios de la lira y a ser representado por este símbolo.
El origen del arco y las flechas de Apolo o Febo y cómo se convirtió en custodio del Oráculo de Delfos:
Tras el nacimiento del dios Apolo, fruto de la infidelidad que Zeus cometió con Leto, Hera, la mujer de Zeus, furiosa por dicha infidelidad, decidió enviar a la serpiente gigante llamada Pitón a matar a Leto, serpiente que además era quien custodiaba el Oráculo de Delfos. Fue entonces cuando Apolo, para proteger a su madre de Pitón, suplicó al dios de la forja Hefesto un arco y unas flechas para poder combatirla, a lo cual Hefesto respondió afirmativamente y se los entregó.
Una vez Apolo estuvo armado con lo que ahora sería una de sus armas preferidas y uno de los símbolos que más lo representarían, fue en la búsqueda de Pitón. Consiguió dar con ella en la cueva sagrada de Delfos, tras lo cual, con tan solo cuatro días de edad, la mató y pasó a ser el nuevo custodio del Oráculo de Delfos y dios de las artes de la adivinación. Cuando Hera vio que Apolo mató a Pitón, decidió no cejar en su empeño de matar a Leto y envió al gigante Ticio para que la matara, y de esta forma vengarse de Leto por la infidelidad y de Apolo por haber matado a Pitón, que era hija de la titánide Gea y abuela de Hera.
Sin embargo, en esta lucha Apolo no estuvo solo, sino que su hermana gemela Artemisa acudió en defensa de su madre y lucharon contra el gigante Ticio. Fue justamente en mitad de esta batalla que Zeus hizo acto de presencia y envió a Ticio al Tártaro (el infierno en la antigua mitología griega), donde lo encadenó a una montaña de roca y lo condenó para toda la eternidad a estar ahí encadenado mientras dos buitres le comían el hígado para siempre.
Y hasta aquí todo lo que os puedo contar del dios Apolo, conocido como Febo en la mitología romana. Espero que os haya gustado el artículo y que haya resuelto todas vuestras dudas. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.