La mitología griega y romana es una religión muy antigua que aún fascina a muchísima gente, no porque practiquen la religión en sí, sino por el hecho de que estas mitologías están plagadas de historias o mitos fantásticos muy interesantes, a los cuales no les falta nada para competir con cualquier historia fantástica actual. Ello se debe a que, en las historias o mitos griegos y romanos, hay todo tipo de seres sobrenaturales además de los seres humanos, pues la mitología griega y romana está plagada de titanes, dioses, bestias mitológicas de gran poder y, por supuesto, de héroes, como lo fue el gran Heracles, más conocido por su nombre en la mitología romana, Hércules.

Teseo

Pero si Heracles o Hércules fue, y es, un héroe muy famoso y admirado tanto actualmente como en la antigua Grecia y Roma, hay otro héroe que puede competir en fama de tú a tú con Heracles, y ese héroe es sin duda Teseo. No solo fue un gran héroe griego y romano, por motivos que más adelante os explicaré, sino que Teseo fue el rey de una de las ciudades más importantes de la antigua Grecia, y esa ciudad era la maravillosa Atenas.

Ostentaba este título por derecho de nacimiento, ya que Teseo era hijo de la reina de Atenas, llamada Etra, y del rey de Atenas, llamado Egeo. Aunque sobre quién fue su padre hay muchas dudas, ya que, si bien oficialmente se dice que su padre fue Egeo, hay otras versiones de la historia que dicen que su padre fue Poseidón, el dios de los mares, o como lo llamaban en la mitología romana, Neptuno.

Aunque Teseo por derecho de nacimiento era un príncipe de Atenas y estaba destinado a ser rey, no se crió como un príncipe. Es más, ni siquiera supo que lo era hasta que cumplió los 16 años. Y eso es porque su padre, el rey de Atenas, Egeo, cuando Teseo nació, tuvo miedo de que lo mataran sus sobrinos, y por tanto primos de Teseo, para hacerse ellos con el trono. Por este motivo, envió a Teseo junto con su madre, Etra, y su abuelo a la ciudad de Trecén.

Allí, Teseo debía criarse hasta que fuera lo suficientemente fuerte como para mover una roca, debajo de la cual su padre, Egeo, había escondido su espada real y sus sandalias. Estas mostrarían a Teseo quién era realmente y hacia dónde debía partir cuando fuera lo suficientemente fuerte y, por tanto, mayor para semejante responsabilidad.

Ese día por fin llegó cuando Teseo ya había cumplido los 16 años de edad. Movió la roca de su sitio, cogió su espada y sus sandalias, se las puso y, al comprender que era príncipe de Atenas y su futuro rey, partió hacia Atenas para conocer a su padre, Egeo, y convertirse en rey de Atenas. Fue precisamente en su viaje a Atenas cuando Teseo forjó gran parte de su leyenda como héroe griego, ya que en dicho viaje se enfrentó y venció a todo tipo de enemigos, en su mayoría sobrenaturales, los cuales tenían un gran poder.

Entre estos enemigos destacan el gigante Perifetes, hijo de Hefesto, dios de la forja (a quien le robó una gran maza de bronce que luego usaría como arma); también se enfrentó al gigante Sinis, al semidiós hijo de Poseidón llamado Esciro, a Cerción (otro hijo del dios Hefesto), a otro gigante llamado Procustes y, finalmente, a la Cerda de Cromio, que era una cerda gigante hija de Tifón y Equidna.

Como podéis ver, solo en el viaje de ida que hizo Teseo de Trecén a Atenas se enfrentó a un gran número de enemigos, a los cuales mató de la misma forma que dichos enemigos solían matar a sus víctimas, probablemente como ejemplo y moraleja de la mítica frase “ojo por ojo y diente por diente”, aunque esto último ya es una reflexión mía.

Después de que Teseo llegara a Atenas y de que su padre lo nombrara oficialmente rey de Atenas, el augurio que tuvo Egeo, padre de Teseo, y por el cual decidió esconderlo de pequeño, se hizo realidad. Sus sobrinos y primos de Teseo, hijos de Palante (que eran alrededor de 50), se rebelaron contra Teseo y Egeo para hacerse por la fuerza con el derecho a que alguno de ellos fuera rey. Pero Teseo, demostrando una gran habilidad en la lucha, los venció y mató a varios de ellos. El resto huyó lejos de Atenas al ver que no podían vencer al rey Teseo.

Gracias a esta lucha, los atenienses vieron en Teseo un gran héroe al que reconocieron como su legítimo rey. Sin embargo, no fueron los únicos enemigos a los que se enfrentó, ni tampoco los más importantes. Hay un enemigo en particular muy poderoso al que Teseo consiguió vencer, y con ello salvar la vida a muchos jóvenes atenienses y convertirse en todo un héroe para Atenas. Ese enemigo fue el Minotauro, cuya historia os voy a contar justo a continuación.

La historia de Teseo y el Minotauro (la bestia mitad hombre y mitad toro):

Androgeo era el hijo del rey Minos de Creta, quien falleció en Atenas después de haber viajado allí para batirse como atleta con otros ciudadanos atenienses. Sin embargo, murió el día en que, tras aceptar el desafío que le puso Egeo, rey de Atenas, intentó matar al Toro de Maratón. Fue entonces cuando el rey Minos de Creta invadió Atenas como venganza y decretó que, de ahora en adelante, todos los años Atenas enviaría a siete hombres jóvenes y siete muchachas como sacrificio al Minotauro (un ser mitad toro y mitad hombre) del laberinto de Creta, de donde ningún hombre, mujer o niño había salido con vida jamás.

Cuando llegó el momento de enviar de nuevo a los siete hombres y siete mujeres jóvenes como sacrificio al Minotauro del laberinto de Creta, Teseo le pidió a su padre Egeo que lo enviara como uno de los siete hombres que debían ser sacrificados, para así poder enfrentarse al Minotauro, matarlo y de esta forma evitar que se tuviera que volver a sacrificar a ningún hombre ni mujer ateniense. Egeo aceptó y envió a su propio hijo junto al resto de los sacrificios al laberinto de la isla de Creta.

Cuando Teseo llegó por fin a la isla de Creta, Ariadna, que además resulta que era la hermana del Minotauro que Teseo venía a matar, lo vio y se enamoró al instante de él. Fue entonces cuando Ariadna le propuso a Teseo un trato: ella le ayudaría a derrotar a su hermano, el Minotauro, y él, a cambio, se casaría con ella y se la llevaría a Atenas para convertirse en su reina. Teseo aceptó. Ariadna le entregó el conocido como "El Vellocino de Oro", un ovillo de hilo hecho de oro que era al mismo tiempo muy flexible y resistente, el cual ayudaría a Teseo y al resto de los sacrificios a salir del laberinto cuando Teseo consiguiera matar al Minotauro.

Para poder encontrar la salida, cuando Teseo y el resto de los sacrificios entraron en el laberinto de Creta, Teseo ató un extremo del ovillo de hilo de oro a las puertas del laberinto y fue buscando al Minotauro sin soltar el vellocino de oro. Una vez encontró al temible Minotauro, luchó con él usando nada más que sus manos, hasta que por fin consiguió matarlo. Tras esto, solo tuvo que seguir junto con el resto de los sacrificios el hilo del vellocino de oro que había atado en las puertas del laberinto hasta encontrar la salida. Así lo hizo, liberando así a todos los sacrificios y, aún más importante, acabando de una vez por todas con el envío a la muerte de chicos y chicas atenienses impuesto por Minos por los errores de su padre.

Esto, sin duda, ayudó de gran manera a construir la gran leyenda de Teseo como el gran héroe que fue y siguió siendo durante su vida, en la cual continuó viviendo grandes aventuras, protegiendo a los débiles y luchando contra todo tipo de enemigos malignos.

Y hasta aquí la historia del gran héroe Teseo. Espero que os haya gustado y que haya resuelto todas vuestras dudas sobre este personaje de la mitología griega y romana. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.