Hasta ahora os he hablado de cómo en la mitología griega y la mitología romana existen multitud de seres mitológicos fácilmente reconocibles, que podríamos dividir o agrupar de distintas formas, pero generalmente los podemos dividir entre titanes, dioses y criaturas sobrenaturales. Sin embargo, no todos los seres que existen en la mitología griega y romana son tan fáciles de asignar a uno de estos grupos si no se sabe bien lo que son realmente.

Apolo y Dafne

Ese es uno de los problemas que suele ocurrir con las ninfas, que mucha gente no tiene muy claro lo que son y las confunden con otros seres mitológicos de esta y otras culturas. Por eso he decidido basar mi artículo de hoy en lo que son realmente las ninfas en la mitología griega y romana, para que así a partir de ahora sepáis muy bien lo que son y cómo distinguirlas de otros seres mitológicos y sobrenaturales.

Las ninfas en la mitología griega y romana, aunque no lo creáis, no son seres sobrenaturales en sí, sino que en la mitología griega y romana se consideraba ninfas a las diosas menores asociadas con la naturaleza, como los mares, los ríos, los bosques, los campos, las rocas, las montañas y los árboles. Aunque las ninfas son diosas menores, no eran inmortales como el resto de los dioses, ya que a las ninfas se las podía matar, aunque estas no podían morir por enfermedades ni por vejez, ya que no envejecían.

Además, aun siendo diosas menores e inmortales, eran invitadas a las reuniones que se realizaban en el Olimpo, un honor que generalmente solo estaba reservado para los 12 dioses olímpicos y las cuales se supone que eran todas hijas de Zeus. Las ninfas suelen ser representadas la mayoría de las veces en las obras de arte como mujeres que bailan y cantan desnudas o medio desnudas en el bosque.

Una de las razones por las que las ninfas no son tan conocidas bajo el nombre de ninfa es debido a que, según el lugar de la naturaleza al cual estuvieran asociadas, se les llamaba de una forma u otra. Se les llamaba nereidas a las ninfas que protegen y viven en el mar, oréades a las ninfas que vigilan, viven y protegen las grutas y las montañas, y náyades a las que viven y protegen las zonas de agua dulce como ríos, pozos y lagos (también existen varios subtipos de ninfas menos importantes).

Se podría decir que las ninfas eran en realidad las diosas protectoras de la naturaleza y, por extensión, del entorno que permitía la vida del hombre. Estas curaban y protegían tanto a los animales como a las plantas, además de responder a las plegarias de los hombres, quienes les ofrecían sacrificios a cambio de su atención y sus favores.

Al contrario que el resto de los dioses, las ninfas eran siempre de carácter amable y cercano, salvo que estuvieran actuando en defensa del medio natural al que estaban asociadas, momento en el cual se les debía temer. Pues, aun siendo normalmente amables y cercanas, su función era la de proteger la naturaleza y no dejaban de ser diosas, que, aunque fueran diosas menores, no dejaban de tener un gran poder comparado con cualquier ser humano.

Y hasta aquí toda la información que os puedo dar sobre las ninfas. Sobre ellas no hay una gran cantidad de información en ningún tipo de fuente, así que me ha sido muy difícil escribir y recopilar información sobre las mismas, lo que sin duda es otro de los motivos de la gran desinformación que hay sobre ellas. Pero no por ello os vais sin conocer algo más de nuestras queridas ninfas, así que a continuación, os dejo una de las historias de la mitología griega o romana donde aparecen estos seres mitológicos.

La historia de la ninfa Dafne y el dios Apolo:

Apolo, dios del Sol, la lógica y la razón, también conocido como Febo en la mitología romana, se rió de Eros, que era el dios de la atracción sexual, el amor y el sexo, más conocido bajo el nombre de Cupido en la mitología romana, porque Eros portaba y usaba un arco y flechas, lo que a Apolo le parecía un juguete para niños. Esto provocó la ira de Eros, que ante tal insulto decidió dispararle una flecha de oro al corazón de Apolo, flecha que provocó que Apolo se enamorara apasionadamente de la ninfa Dafne.

Pero al mismo tiempo, como venganza, disparó una flecha de plomo al corazón de Dafne, la cual provocaba justo el efecto contrario, es decir, sentir odio y repulsión hacia Apolo, y por tanto obligándolo a vivir siempre con el sufrimiento de un amor no correspondido. Pero Apolo, que como dios no estaba acostumbrado a no tener lo que quisiera, persiguió a Dafne para poseerla. Agobiada y horrorizada por la situación, Dafne pidió ayuda a su padre, el dios del río Ladón, quien, para salvarla, la convirtió en una planta de laurel. Por eso desde entonces el laurel pasó a considerarse como una planta sagrada por Apolo.

En fin, espero que os haya gustado el artículo y que haya servido de ayuda para resolver todas las dudas que tuvierais acerca de ellas. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.