Como habréis podido comprobar, últimamente me ha dado por estudiar, escribir y compartir con vosotros los distintos tipos de sistemas políticos, económicos y sociales más conocidos que existen, de los cuales hay algunos que son más mayoritarios que otros, como es el caso del sistema del cual os voy a hablar hoy, que es el “Liberalismo”.

Sistema del que posiblemente hayáis oído hablar más de una vez, centrado solo en la parte económica y probablemente desde la crítica. Sin embargo, mi intención hoy no es esa, sino la de contaros en qué consiste el liberalismo de una forma descriptiva, en la que incluiré tanto sus características, sus orígenes y sus diferentes tipos existentes, ya que aunque la mayoría de la gente no lo sabe, no hay solo uno, sino que hay más de un tipo de liberalismo. Así que toda esta información que os estoy diciendo la podréis encontrar justo a continuación.
El liberalismo es un sistema económico, político, social y hasta filosófico, el cual tiene su origen en los inicios del racionalismo ilustrado europeo del siglo XVIII y en los orígenes del capitalismo mercantil e industrial, cuyos autores principales son Locke, John Stuart Mill y Adam Smith.
El liberalismo se define como un sistema que defiende la libertad individual, en el cual la intervención del Estado en la vida social, económica y cultural de la gente es mínima y que promueve la iniciativa privada como la mejor forma de lograr el crecimiento económico, el progreso y, por tanto, el bienestar de la sociedad en su conjunto. En su parte más filosófica y social, defiende la libertad y la tolerancia en las relaciones humanas, las cuales se deben fundamentar en el libre albedrío de las personas, además de rechazar la violencia.
También promueve las libertades civiles y económicas, además de rechazar los sistemas dictatoriales, por tanto al absolutismo, al despotismo ilustrado y al conservadurismo. Y es precisamente en esta ideología en la que se basan tanto el Estado de derecho como la democracia representativa y la división de poderes, que actualmente están presentes en todos los países democráticamente avanzados.
Por tanto, una vez tenemos claros los anteriores conceptos, podemos decir claramente que el liberalismo está basado en unos pilares ideológicos muy determinados, que son la defensa de los derechos humanos, la existencia de un Estado que debe ser elegido democráticamente por el pueblo, y que todo el mundo debe respetar y ser igual ante la ley.
Características o valores que defiende el liberalismo:
La libertad: Defiende la libertad como un derecho inviolable, entre los que se encuentran la libertad de pensamiento, de culto, de expresión, de asociación, de prensa… La única limitación que hay en cuanto a libertad es cuando en el ejercicio de dicha libertad se pudiera estar limitando la libertad o integridad física o moral de otra persona, de donde surge la famosa frase que describe muy bien este apartado, “La libertad de uno termina donde empieza la del otro”.
Libertad de religión: Los ciudadanos deben ser libres de elegir tanto su religión, como su derecho a no pertenecer a ninguna. Además, debe existir una separación entre el Estado y la iglesia, o lo que es lo mismo, defiende un Estado laico.
Igualdad: Todo el mundo es igual ante la ley, tanto en el campo jurídico como en el político. Para el liberalismo todos los ciudadanos son iguales ante la ley y ante el Estado.
Propiedad privada: El liberalismo defiende el derecho a la propiedad privada, es decir, los ciudadanos pueden tener cosas que solo les pertenecen a ellos como un piso, un coche, la ropa… Y defiende la propiedad privada como vía de desarrollo e iniciativa individual, la cual es un derecho inalterable que debe ser salvaguardado y protegido por la ley.
Autonomía individual o colectiva: Defensa de la capacidad o libertad de decisiones individuales o colectivas. Es decir, siempre que se respete la ley y la libertad de los demás, se respetarán las decisiones que los ciudadanos hayan decidido de forma individual o en su conjunto de una forma organizada.
No politizar el gobierno: Aunque resulte complicado de comprender, teniendo en cuenta la forma de elegir un gobierno, el cual suele elegirse mediante elecciones en las que se presentan obviamente partidos políticos, el liberalismo defiende la no politización de los cargos de gobierno, y demás elementos públicos, como la educación, ya sea la escolar o la universitaria, la salud y la justicia.
Separación de poderes: El establecimiento de códigos civiles, constituciones e instituciones basadas en la división de los poderes del Estado que son el ejecutivo, el legislativo y el judicial. En la que el Estado resuelva los problemas del Estado y, por tanto, de sus ciudadanos, proponiendo o buscando las soluciones a través de asambleas y parlamentos como el congreso y el senado.
¿Cuáles son los tipos de liberalismo que existen?
Liberalismo clásico o económico: El liberalismo clásico o económico fue el primer tipo de liberalismo, el cual se basa en la idea formulada inicialmente por Adam Smith (1723-1790), la cual se centra principalmente en la economía de mercado y el derecho a la propiedad privada. En este modelo, el Estado debe interferir lo mínimo posible en los asuntos económicos y en general del Estado, otorgándole a este los medios de control jurídicos necesarios para garantizar el cumplimiento de las leyes.
Aunque el liberalismo defendió desde el principio la igualdad y la libertad de sus ciudadanos para romper con los sistemas absolutistas del antiguo régimen, no tuvo en cuenta las desigualdades sociales y económicas que surgieron debido al sistema económico implantado por el capitalismo.
Liberalismo social, moderno o socioliberalismo: El liberalismo social, también conocido como socioliberalismo, surgió en el siglo XIX como una especie de actualización del liberalismo clásico o económico que surgió en el siglo XVIII. En este modelo se solucionan las deficiencias sociales del liberalismo clásico o económico, defendiendo que la libertad individual de los ciudadanos debe ser compatible con la justicia social. Es decir, que el liberalismo social, moderno o socioliberalismo defiende que el Estado debe intervenir en temas sociales como la sanidad, la pobreza o la educación para mejorar la vida de sus ciudadanos y así evitar problemas de carácter social.
Corrientes del liberalismo, según el grado de regulación que el Estado puede ejercer sobre el conjunto de la ciudadanía y su economía:
Socioliberalismo: Dentro del poco control que las distintas corrientes del liberalismo permiten ejercer al Estado, el socioliberalismo es el que más cosas puede controlar y gestionar de todas las corrientes existentes. Este defiende la compatibilidad de la libertad individual con el Estado, el bienestar y el desarrollo social. El Estado debe ser partícipe de ello y garantizar la igualdad de oportunidades de todos sus ciudadanos, evitando abusos, monopolios, y fomentando el desarrollo personal y la libertad de todos los ciudadanos, sin que sea el Estado el que tome por ellos las decisiones.
Libertarismo, liberalismo libertario o libertarianismo: El libertarismo defiende un papel del Estado en la vida de sus ciudadanos que debe ser el mínimo posible, el cual solo puede intervenir para defender a los ciudadanos contra las prácticas monopolistas y acumulativas que pongan en riesgo su libertad.
Minarquismo: El minarquismo defiende que la intervención en el funcionamiento del Estado debe ser lo más mínima posible, limitando dichas intervenciones solo a defender la libertad de los ciudadanos a través de tribunales, policía, prisiones y fuerzas de defensa. En cuanto a lo que economía se refiere, no debe interceder nunca sobre ella, y aceptando la existencia de impuestos solo en casos muy específicos y necesarios para el correcto funcionamiento del Estado y la sociedad.
Anarcocapitalismo, austroanarquismo o voluntarismo: El anarcocapitalismo defiende la eliminación total de la existencia de un gobierno que mande sobre el Estado y el resto de los ciudadanos, y por tanto también defiende la eliminación de toda autoridad, jerarquía o control social que se sobreponga al individuo de dicha sociedad. En este tipo de sociedad, los ciudadanos son los que de forma individual y libre deciden las estructuras económicas y sociales a las que quieren pertenecer.
El anarcocapitalismo, austroanarquismo o voluntarismo, no se opone a ningún tipo de filosofía política o forma de vida siempre que esta se pueda elegir voluntariamente y no sea impuesta por nadie ni sobre nadie.
En fin, hasta aquí todo lo que os puedo contar sobre el liberalismo. Espero que os haya gustado el artículo y que también os haya servido de ayuda. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.