Conocer bien nuestro pasado es crucial para comprender nuestro presente y saber cómo afrontar nuestro futuro. Cuando miramos al pasado, podemos encontrar muchos puntos interesantes, sobre todo porque hay algunos tan importantes que, en el caso del ser humano, cambiaron el mundo tal y como lo conocíamos, generalmente a mejor, como fue el descubrimiento de algunas medicinas.

Revolución industrial

Y otros, desgraciadamente, a peor, como el accidente de Chernóbil, que no solo tuvo consecuencias devastadoras en toda la zona del accidente, las cuales perdurarán cientos de años, sino que incluso aumentó levemente la radiactividad presente en el ambiente de forma mundial. Aunque, por lo menos, esto empezó a concienciar sobre el peligro de la energía nuclear y, hoy en día, se tiende a la desnuclearización de la mayoría de los países del mundo.

Como veis, los grandes momentos ocurridos en el pasado suelen tener sus puntos negativos y positivos. Cuanto más grande es ese momento histórico, mayores son sus consecuencias tanto positivas como negativas. El hecho histórico del cual os quiero hablar hoy es la conocida como Revolución Industrial, un momento de la historia apasionante que cambió el rumbo de la economía y de la sociedad en la segunda mitad del siglo XVIII.

Sin cuyos cambios no existiría el mundo desarrollado que conocemos hoy en día. De hecho, el mundo que habría actualmente, de no haberse producido la Revolución Industrial, sería totalmente irreconocible. Y para que sepáis por qué os digo esto, a continuación, os voy a contar qué ocurrió en la Revolución Industrial, sus características y consecuencias, para que así sepáis por qué fue tan importante para nuestros antepasados y para el desarrollo del mundo.

La Revolución Industrial, también conocida como "La Primera Revolución Industrial", fue un proceso de transformación del modelo económico y social que empezó a realizarse en la segunda mitad del siglo XVIII. Este cambio del modelo se fue extendiendo por Europa hasta acabar imponiéndose en todo el mundo hacia mediados del siglo XIX. La Revolución Industrial fue el mayor proceso de transformación económico, social y tecnológico de toda la historia del ser humano, al menos desde el Neolítico.

Dicha transformación se basó en el cambio de la forma de producción de bienes o productos, pasando de producirlos de forma manual a realizarlo a través de máquinas automatizadas. Esto hizo que la economía, que hasta entonces se basaba casi únicamente en actividades de pequeña artesanía, agricultura y ganadería que se daban principalmente en los pueblos, se abriera a la producción de nuevos productos que se fabricaban en las fábricas, las cuales normalmente se encontraban en las ciudades. Esto provocó distintas consecuencias que os explico a continuación.

Características y consecuencias de la Revolución Industrial o Primera Revolución Industrial:

La industrialización de la economía que se produjo con la Revolución Industrial trajo distintas consecuencias positivas y negativas, entre las que destacan, tal y como habíamos comentado, que las labores que antes realizaban un gran número de trabajadores de forma manual, lo cual era muy lento y costoso y limitaba mucho la producción de bienes, pasaron a producirse por máquinas. Esto aceleró mucho la producción de bienes en mucho menor tiempo y además redujo drásticamente los costes de producción. El problema es que este cambio provocó un aumento muy alto de desempleo, ya que el trabajo que realizaban antes 100 hombres, lo realizaba una sola máquina.

A esto hay que sumar que la producción de muchos bienes que antes fabricaban pequeños artesanos en los pueblos, que eran el centro de la economía hasta la llegada de la Revolución Industrial, pasó a realizarse en las fábricas mecanizadas de la ciudad. Esto supuso un gran cambio económico que hizo que mucha gente perdiera su empleo en las actividades más artesanales y clásicas que habían existido hasta el momento.

Esto afectó especialmente de forma negativa a los ciudadanos de los pueblos, que no solo perdían gran parte de su trabajo por las máquinas, sino que además las fábricas cerraban y se trasladaban a la ciudad, destruyendo totalmente la economía de los pueblos y condenando a mucha gente a no trabajar, salvo que emigrara a las ciudades.

Fue precisamente por la pérdida de empleo en sectores económicos tradicionales de la época, debido a la llegada de las máquinas, que surgió un movimiento sindicalista de trabajadores conocidos como ludismo, los cuales se oponían completamente a la industrialización de la economía por la gran cantidad de empleo que esta estaba destruyendo. Intentaron combatir la industrialización de forma violenta, enviando cartas amenazantes a las empresas que empezaban a iniciar su industrialización como método disuasorio para evitar que se siguiera destruyendo empleo.

Estas cartas se enviaban firmadas bajo los seudónimos de Lady Ludd o Rey Ludd, en honor a un joven llamado Ned Ludd, que a finales del siglo XVIII, cuenta la leyenda, decidió romper los telares de su empresa como forma de protesta. Esto sirvió de inspiración y se convirtió en el modelo a seguir por los ludistas, hasta tal punto que, como ya os habréis dado cuenta, el nombre de su movimiento sindical está basado en el nombre de este joven.

Dentro de todos los progresos tecnológicos producidos en la Revolución Industrial, el más importante fue, sin duda, el del ferrocarril. Por primera vez se inventaron los trenes de vapor, los cuales funcionaban quemando carbón, y los raíles de metal sobre los que estos operaban. Esto permitió viajar distancias mucho más largas que hasta entonces y trasladar también los productos excedentes de las fábricas para comerciar en lugares hasta los que antes era imposible llegar.

Hasta que se inventó el tren a vapor y los raíles de metal, la única forma de trasladarse y mover mercancía era gracias a los animales, usando por ejemplo carretas tiradas por caballos. Antes de la Revolución Industrial, los únicos raíles que existían eran de madera y se usaban en las minas para mover las vagonetas que portaban la mercancía o los escombros que se sacaban de la mina.

De hecho, el ferrocarril no solo fue un gran invento de la época, sino que además tuvo un gran impacto económico y social en todo el mundo. Una vez se conoció y divulgó esta tecnología, se empezó a extender por todo el mundo, siendo uno de los principales motores económicos de todas las economías debido a la alta necesidad de mano de obra para construirlo y todos los beneficios que reportaba una vez se terminaba de construir, como poder comerciar con otros lugares y atraer turismo.

Gracias al ferrocarril se generaba un gran número de ganancias, tanto durante su construcción como durante su funcionamiento, lo que ayudó a absorber parte del desempleo provocado por el uso de máquinas en otras áreas de la economía que ahora realizaban máquinas y no personas.

Así que, como veis, el desempleo provocado por el avance de unos sectores se acababa reabsorbiendo en sectores nuevos, ya que muchas veces el empleo no se destruye completamente, sino que los puestos de trabajo se transforman. Por ejemplo, aunque las máquinas hacían el trabajo que antes hacían muchos hombres, ahora alguien debía fabricar, instalar, reparar y mantener dichas máquinas, lo cual cambiaba el empleo de un tipo de trabajo menos cualificado y repetitivo a otro cuyos conocimientos necesitaban ser más altos.

En fin, espero que os haya gustado este artículo y que haya resuelto todas vuestras dudas acerca de la conocida como la Revolución Industrial o la Primera Revolución Industrial. Muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.