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El Derecho positivo está integrado por el conjunto de normas vigentes por el que se rige una comunidad. Por norma jurídica positiva o disposición, entenderemos todo precepto general cuyo finalidad sea la de ordenar la convivencia de la Comunidad y cuya observancia puede ser impuesta coactivamente por el Estado. Como la norma regula la conducta de seres libres que de hecho pueden desobedecer este mandato básico, esta desobediencia debe ser prevista por aquella, estableciendo, para tal caso la adecuada sanción (Albaladejo, 2002).

Caracteres de las normas jurídicas:

Las normas presentan tres características comunes:

a) Imperatividad, porque en toda norma se establece un mandato o una prohibición.

b) Generalidad, puesto que la norma es un mandato general dictado para regular toda una categoría o clase de casos o supuestos en abstracto, faltará la generalidad cuando se dicte la norma para un caso supuesto individual (es decir referente a una persona concreta o a una relación determinada).

Ej. Sería norma jurídica la pensión que se otorga a las viudas de determinada clase de funcionario, no lo sería la disposición dictada para otorgársela únicamente a la viuda de un determinado funcionario.

Albaladejo entiende que las llamadas normas para un caso individual, son verdaderos actos administrativos de los poderes públicos; de modo que cuando un asunto tiene especial importancia, el mandato se efectúa utilizando alguna de las formas (procedimientos) utilizados en el caso de las normas generales. A este tipo de leyes las denomina formales: la ley formal (frente a la material), se trata de un acto emanado, con los debidos trámite y requisitos, del órgano del Estado que tenga el poder de legislar; aunque tal acto no contenga normas jurídicas generales, sino solo disposiciones individuales para casos concretos.

c) Coercibilidad es la posibilidad de que la norma jurídica se imponga de forma forzosa, es decir coactivamente, en el supuesto de que no se cumpla de forma voluntaria.

Estructura de la norma jurídica:

La estructura de la norma se compone de dos elementos:

Supuesto de hecho ante el cual se aplicará una determinada norma.

Consecuencia jurídica que lleva aparejada el supuesto de hecho. Ej. El art. 315 del cc: establece que «la mayor edad empieza a los 18 años cumplidos». En este caso el supuesto de hecho será el que se cumplan 18 años y la consecuencia jurídica las prerrogativas que se le conceden al sujeto como lo es, entre muchísimas otras, la capacidad para enajenar bienes inmuebles.

Normas jurídicas incompletas:

La norma jurídica por lo general se presenta toda ella englobada dentro de un mismo pasaje (puede tratarse de un artículo, parágrafo, disposición, etc.) de Derecho positivo, en este caso se habla de normas completas (Albaladejo, 2002). En otras ocasiones se presenta fraccionada en varios pasajes, de modo que es necesario relacionarlos para construir una norma, en este caso se denominan normas jurídicas incompletas, no autónomas o auxiliares (O’Callaghan, 1993).

Se pueden distinguir los siguientes supuestos:

Las que pretenden aclarar o desenvolver el mandato; así, las definiciones legales (como la de la propiedad, art. 348) y las normas explicativas (como la del art. 346 que explica las expresiones de cosa inmueble o mueble).

Las limitativas o restrictivas de otra norma, que concretan el alcance de esta. Es el caso del artículo 671 que permite al testador encomendar a un tercero la distribución de ciertos bienes, tras imponer el artículo anterior, 670, que el testamento es un acto personalísimo.

Las de remisión o reenvío, que se limitan a decir cuál es el mandato aplicable al supuesto que se prevé. Este es caso del artículo 620 cc que ordena que las donaciones mortis causa se rijan por las normas de la sucesión testamentaria.

Las ficciones legales: una norma establece que se entiende que existe un hecho, que no existe en la realidad, a fin de aplicarle determinada norma. Por ejemplo, el artículo 29 considera nacido —a los efectos favorables— al nasciturus, que en realidad no ha nacido todavía.

Las normas que no contienen ni mandato ni prohibición completos y que por lo tanto por sí solos no sirven. Este el caso de numerosos artículos del cc como el art. 604, 618, etc.

Textos no normativos:

Dentro de los cuerpos legales frecuentemente aparecen «textos no normativos» que son aquellos que no contienen, ni por sí solos ni en relación con otros disposiciones, ningún mandato ni prohibición de carácter general, de ahí que no sean normas jurídicas al no ser susceptibles de ser impuestos coactivamente (Albaladejo, 2002).

Este es el caso de: a) Las exposiciones de motivos o preámbulos que suelen acompañar a las leyes. b) Las divisiones de los cuerpos legales en libros, capítulos, títulos, etc., puesto que lo único que obliga es el contenido de los artículos.

Destinatarios de la norma y deber de conocerla:

Las normas van destinadas a todos aquellos ciudadanos a quienes afecte (unos por tener que cumplirlas y otros por tener que aplicarlas y hacerlas cumplir). Sin embargo, el que las normas vayan destinadas a quienes afecten, no significa que se imponga a todos los posibles destinatarios el deber de tomar conocimiento de ellas. El imponer tal deber o establecer la presunción de que son todas conocidas, no sería justo, por tratarse de cosa prácticamente imposible.

Nuestro ordenamiento, a pesar del tenor literal del art. 6 del cc que establece que «la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento», ni impone el deber de conocimiento ni establece excusa alguna, sino que establece que el Derecho obliga aunque no se le conozca, y que la sanción por incumplimiento se aplica también al que lo incumple por ignorancia. Esta es una cuestión de convivencia y de seguridad jurídica puesto que la organización jurídica, la sociedad, no puede depender de que los individuos conozcan las normas.

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