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Otra de las cuestiones que también es objeto de grandes debates son los motivos que impulsaron a los Homo Sapiens a promover el arte paleolítico. Este arte que persistió durante 20.000 años no es una mera manifestación estética (el arte por el arte) si no que hay unos contenidos de fondo que son el reflejo de unas concepciones o ideas sociales y religiosas. Hay que tener en cuenta que aquellas obras de arte eran producto de una sociedad de cazadores que debía contar con unas estructuras sociales muy avanzadas.

Pinturas Rupestres

Es por ese motivo que los investigadores han formulado diferentes teorías al respecto:
 
Arte por el arte: la teoría más antigua (E. Lartet y H. Christy), defendía la idea del “arte por el arte”, es decir, que los hombres habrían grabado y pintado las paredes y los diferentes objetos con una finalidad puramente decorativa.
 
El Totemismo: surge como consecuencia de la influencia de la etnología comparada (Frazer y Tylor). El totemismo implica una correlación estrecha entre un grupo humano y una especie animal o vegetal particular. El totemismo es una teoría relacionada con el chamanismo. Hoy en día son las dos teorías mayormente aceptadas para la explicación del arte paleolítico, ya que tótems y chamanes pudieron ser muy comunes en las sociedades paleolíticas. Por el contrario, ambas teorías exigen una cierta interpretación, ya que no poseen pruebas arqueológicas, algo que siempre ocurre con cualquier interpretación del arte del Pleistoceno.


La Magia: en el entorno de Breuil se fueron formando varias teorías interpretativas; desde la magia propiciatoria (Begouen) a la magia de la reproducción animal y humana (Reinach). Se vincula el arte con ciertas actividades mágicas relacionadas con la caza, la destrucción o la fecundidad. Identidad entre imagen y el sujeto, de manera que cuando sobre la imagen se actuaba, también se hacía sobre la persona o el animal figurado. Los hombres primitivos creían que al representar un animal, éste quedaba, de alguna manera, bajo su dominio, y podía facilitar su captura.
 
Además, de la magia de la caza, había una magia de la destrucción, destinada a aquellos animales que eran peligrosos para el hombre, como los felinos y los osos; con ella se trataría de destruir otros depredadores y principales, competidores de la especie humana en la lucha por la vida.
 
La magia de la fertilidad tenía como finalidad la reproducción de las especies que eran cazadas, representando animales de sexo opuesto en escenas previas a la cópula con la intención de aumentar el número de animales que iban a ser cazados. En muy pocos casos se distingue el género de los animales y los genitales los representaban, casi siempre, de una manera muy discreta.

El Estructuralismo: la teoría de Leroi-Gourhan y de su colaboradora Annette Laming-Emperaire valoraba la posible relación de las figuras entre sí y su situación topográfica en los muros y paredes de las cuevas.

Leroi-Gourhan consideraba las cuevas como verdaderos santuarios en el que bisontes, uros, mamuts y caballos formarían la base sólida del bestiario, asociando unas figuras con otras, y que por su importancia y supuesta carga simbólica, ocuparían los paneles centrales, mientras que los otros animales, como ciervos y cabras, eran considerados como complementarios.
 
Los santuarios aparecían organizados en torno a dos principios, masculino y femenino, que en muchas ocasiones aparecen asociados como reflejo de una visión dualista del Cosmos.
 
Teniendo en cuenta que casi la mitad de los animales representados eran caballos y bisontes (uros), Leroi-Gourhan llegó a la conclusión que debían representar dos temas o principios acoplados o yuxtapuestos. Lo masculino (al que denominó A) sería representado por los caballos, mientras que lo femenino (al que denominó B) sería por el bisonte.
 
A unos y a otros animales (caballo-masculino y bisonte-femenino) se asociaban signos con idéntico valor. Leroi-Gourhan también dividió los signos en dos grupos: a (masculino) y b (femenino).
 
La teoría de Leroi-Gourhan tiene como elemento innovador el considerar que las paredes reflejaban escenas narrativas, frente a otros investigadores que defendían la idea que se trataba de una superposición de figuras. Lo importante no era la posición de cada una de ellas, sino lo que realmente cada animal significaba por sí mismo.
En cambio, mantenía algunas de las propuestas de Breuil y sus seguidores, como la idea de la fecundidad y de concebir las cuevas como grandes santuarios.
 
Si bien esta teoría ha sido aceptada por numerosos investigadores, otros la critican. La interpretación se ha basado en simples deducciones, sin base sólida argumental. No explican por qué fueron realizadas las pinturas, ni la importancia del número de animales representados, o el porqué de la "técnica naturalista" en vez de esquemática.
 
Medio de comunicación y Semiología: ideada por Ucko y Rosenfeld y completada por G. Sauvet (1977, 1988), considera el arte como medio de comunicación de motivación variada: económico, social, religiosa, simbólica, etc., de manera que el contexto condicionaba la elaboración del arte.
 
Esta teoría puede estar relacionada con la teoría chamánica, podrían tratarse de representaciones que los chamanes pintaron para que perduraran sus historias y narraciones. Por lo tanto esta interpretación se puede mezclar con lo mistérico, lo chamánico, la magia propiciatoria, para la caza y la fertilidad.
 
La Teoría Chamánica: ideada por Jean Clottes y David Lewis-Williams, parte de la premisa de la existencia de ciertas formas de chamanismo en todas las tribus y pueblos en las diferentes partes del mundo. Esta teoría se basa en el propio sistema nervioso humano, capaz de generar estadios de conciencia alterada y alucinaciones. Para estos autores, la cueva se convirtió en un lugar muy especial, a través de los cuales el hombre contactaría con el mundo de los espíritus. Todas las partes de la cueva tenían un significado propio, tanto el suelo, las paredes, las diferentes galerías, y las imágenes representadas en los diferentes lugares de las cuevas, reforzarían el cosmos chamánico. Para ellos el chamanismo es el origen de todo el arte paleolítico. No eran imágenes para propiciar la caza, sino imágenes surgidas de un estadio de conciencia alterada (puntuaciones, zig-zags, parillas y líneas onduladas).

Las criaturas medio humanas y medio animales son consideradas también como presentaciones chamánicas, transformadas parcialmente en el transcurso de las alucinaciones.
 
En cuanto al arte mueble, la teoría chamánica también da una interpretación al respecto. Sostiene que se trataban de objetos rituales, cuyo uso se limitaba a circunstancias especiales.
 
Para Clottes y Lewis-Williams las actividades chamánicas se iniciaban en el exterior de cueva, donde también hay manifestaciones artísticas, que pudieron ser realizadas en el transcurso de los ritos. Dentro de la cueva, hay diferentes partes, quedando excluidas para los no iniciados las partes más profundas o de difícil acceso a la misma, reforzando su contenido espiritual no artístico de la propia presentación, ya que esa representación artística no estaba concebida para la visión y disfrute de todos.


 

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