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Todos los métodos de trazado por adición (pintura), sustracción de materia (grabado y escultura) o modificación de un soporte plástico (modelado y trazado digital) parecen haber sido conocidos desde un comienzo por las primeros artistas. Cada región se caracterizó por preferencias técnicas y estilas particulares. Algunas muestran preferencia por los trazados lineales, otras pintura bícroma o polícroma.

Por lo general, el animal se sugiere por la cabeza y el torso (protomos). Los hombres prehistóricos también empleaban determinadas convenciones estilísticas. Una de ellas es el característico belfo o morro de los caballos que adoptaba la convención del llamado pico de pato y que permite fechar con bastante precisión a los équidos que la poseen en el Solutrense Superior. Otra, es la denominada M ventral utilizada en el Magdaleniense para delimitar el pelaje del flanco de muchos animales.
 
 
Las convenciones también se aplicaban a pezuñas, cuernos y astas. Aquí es posible encontrar diferentes posibilidades:
 
Algunos aparecen en forma de silueta, en perspectiva simple, en los que se ven solamente una pata delantera y una trasera, y en el caso de los bóvidos un único cuerno, como ocurre en Ebbou (Francia).
 
Representación completa de las cuatro patas y se dibujaban los dos cuernos en una perspectiva aproximada casi a la realidad (perspectiva semitorcida) con las patas y los cuernos del lado contrario parcialmente ocultos por el cuerpo del animal. En tales casos, las pezuñas y cascos, si se dibujan, se representan también en su verdadero perfil.


La perspectiva torcida es una forma intermedia de dibujar las cuatro patas y los dos cuernos o astas. Aunque el animal estaba representado de perfil, los dos cuernos o astas se veían de frente y no en perspectiva. Los cuernos podían estar dibujados curvados simétricamente al mismo lado de la cabeza, o paralelamente curvados simétricamente al mismo lado de la cabeza como en muchos bóvidos de Lascaux (Francia). Respecto a las astas se siguen prácticas similares. Las orejas podían aparecer diversamente colocadas, unas entre las astas o cuernos y la segunda detrás de los mismos prácticamente a la altura del inicio del cuello, o sencillamente se omitían. En muchos casos las pezuñas de los bóvidos y cérvidos aparecían de frente aunque el resto del animal esté de perfil.

Nunca se representó como nosotros lo entendemos, aunque fue sugerido. También aquí hay que evocar los animales en posición insólita y los que sólo están representados parcialmente, como animales acéfalos, como ocurre en Altamira o Ekaín, o cabezas aisladas, en los yacimientos del Castillo y las Chimeneas.


 

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