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El estudio del Segundo Franquismo, como tradicionalmente se denomina a este periodo de la Historia de España entre 1959 y 1975, debe abordarse inicialmente teniendo en cuenta tres rasgos, que lo asemejan y diferencian del Primer Franquismo: cuáles fueron sus fundamentos ideológicos, también sus bases sociales y las familias políticas que apoyaron al régimen.

Fundamentos ideológicos, bases sociales y familias políticas del Segundo Franquismo:

El estudio del Segundo Franquismo, como tradicionalmente se denomina a este periodo de la Historia de España entre 1959 y 1975, debe abordarse inicialmente teniendo en cuenta tres rasgos, que lo asemejan y diferencian del Primer Franquismo: cuáles fueron sus fundamentos ideológicos, también sus bases sociales y las familias políticas que apoyaron al régimen.

La segunda etapa de la Dictadura de Franco comparte con la primera ciertos presupuestos ideológicos. Así, el nacionalcatolicismo (vinculación de la Iglesia con el Estado y control de la educación), el tradicionalismo (defensa de la Patria), el nacionalismo español (confianza en una única nación unida), el militarismo y el fascismo (sistema político de símbolos) estuvieron muy presentes hasta la muerte de Franco. Sin embargo, otras ideologías sufrieron sutiles transformaciones a partir de los años 60.

Francisco Franco Caudillo

Por ejemplo, la propaganda anticomunista arreció a partir de 1950 cuando el régimen de Franco fue admitido en los organismos internacionales y la Guerra Fría dividió el mundo en torno a dos grandes grupos de países. De modo que, se puede afirmar que el anticomunismo se intensificó considerablemente en el Segundo Franquismo. Por otro lado, el antiparlamentarismo, es decir, el desprecio por los sistemas democráticos, fue disminuyendo, debido a las intensas relaciones internacionales que España tuvo con países con parlamentos y constituciones.

En cuanto a las bases sociales del Segundo Franquismo no hubo variaciones respecto a la primera época de la Dictadura. Continuaron apoyando y defendiendo el régimen propietarios, militares, falangistas y clases medias urbanas conservadoras. En contra de Franco se posicionaron los mismos que ya lo habían hecho durante el Primer Franquismo: trabajadores y clases medias republicanas, que perdieron fuelle con el paso de los años y el control casi omnipotente que ejercía el Ejecutivo.

Sí que es de destacar que a partir de 1959 los grupos políticos de apoyo a Franco o familias políticas cambiaran. Los militares nunca dejaron de estar al lado del Caudillo y su Gobierno. Por el contrario, los falangistas, debido a las opiniones negativas que internacionalmente se compartía sobre el fascismo, disminuyeron su presencia a favor de una dictadura tradicional y conservadora. Los católicos, a partir del Concilio Vaticano II, se alejaron del Ejecutivo franquista, ya que en éste se ordenó una desvinculación progresiva del Franquismo por parte de la Iglesia. Y sobre todo, curiosa resulta la actitud de los monárquicos que, por el mero interés de solventar el problema de la sucesión, se acercaron a Franco cuando éste designó a Juan Carlos, Príncipe de Asturias y de la familia Borbón, como el sucesor a su muerte.

Evolución política:

El Segundo Franquismo se alargó durante un período de 16 años caracterizado en la primera década por un desarrollo económico sin precedentes y en la segunda por una crisis generalizada, sobre todo social y política, hasta la muerte de Francisco Franco. Analicemos pues, los principales hechos históricos de carácter político acontecidos.

La década de los 60 se inició con una evidente mejoría económica, que no aparejó un aperturismo desde un punto de vista político. La Dictadura continuó con su férreo control y con la restricción absoluta de libertades. Lógicamente, la consecuencia inmediata fue el crecimiento de la oposición al régimen por parte de distintos sectores.

Primero, aumentó la distancia entre la Iglesia y Franco. Miembros de la jerarquía eclesiástica comenzaron a denunciar la situación de los trabajadores y a insistir en la labor de apostolado social y ayuda a los necesitados. El régimen de Franco calificó de infiltración marxista dichas reivindicaciones. Además, la renovación que supuso el ascenso al papado de Juan XXIII agudizó las tensiones, hasta llegar casi a la ruptura en 1970.

Segundo, comenzaron a resurgir las tensiones nacionalistas. En 1959, un grupo escindido del PNV formó ETA (Euskadi Ta Askatasuna), que pronto optó por la lucha armada como táctica para lograr la liberación nacional vasca. En 1960 un grupo de trescientos curas vascos firmaron una carta protestando por la represión y exigiendo libertades públicas. Y en esos años fueron detenidos algunos catalanistas por distribuir panfletos antifranquistas en catalán.

Y tercero, se produjeron conflictos laborales. Progresivamente se sucedieron huelgas de trabajadores de los sectores punta de la industria. Y éstos pasaron de hacer reivindicaciones salariales y laborales a demandar libertades políticas y sindicales.

Uno de los episodios más relevantes del Segundo Franquismo fue el ocurrido en Munich y es conocido popularmente como los acontecimientos de Munich. En 1962 España solicitó entrar en la CEE y pocas semanas después un grupo de españoles reunidos en Munich aprobaron una declaración recomendando la no admisión de España en dicho organismo, en tanto no se restaurasen las libertades. El régimen comenzó entonces a perseguir más vehemente a los contrarios al Franquismo realizando numerosas detenciones, juicios de procesos dudosos y condenas a muerte, que produjeron gran escándalo internacional.

Los sucesos de Munich abrieron camino para que Franco y su Ejecutivo pusieran en marcha una serie de medidas, confirmando así un intento de renovación de la imagen de su Dictadura. Primero realizaron una renovación de la cúpula del Gobierno con ministros más jóvenes y moderados. Después crearon la Ley de Prensa, que en teoría permitía la libertad aunque no en la práctica. Y finalmente declararon al príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco.

Los resultados de estas medidas no fueron los deseados y la oposición al régimen de Franco continuó en distintos frentes. Así, siguió el clima de agitación en Universidades y fábricas y ETA comenzó a actuar. Ante estos hechos, el Ejecutivo decidió emprender una política represiva y de enorme dureza que le llevó Proceso de Burgos. Éste fue la condena a muerte de 9 miembros de ETA, a la que se contestó con protestas en las calles y con el secuestro, por parte de ETA y bajo amenaza de muerte, del cónsul alemán en Bilbao. Franco tuvo que claudicar y conmutar las penas de muerte por cadena perpetua.

A partir de los años 70 la Dictadura de Franco comenzó un proceso de crisis política global marcado por varios acontecimientos.

Uno de ellos fue el escándalo de Matesa: un caso de subvenciones a la exportación concedidas a una empresa fraudulenta, que salpicó a varios ministros del régimen. Además se generalizaron las protestas en las calles y la represión se acentuó con la persecución de la Brigada Social y los enjuiciamientos de los Tribunales de Orden Público.

También, el envejecimiento de Franco suscitó el debate sobre la continuidad de la Dictadura y su carácter, más o menos aperturista.

Pero sin duda, el hecho más relevante de este periodo fue el asesinato de Carrero Blanco. En 1973 surgió el FRAP o Frente Revolucionario Antifascista que, igual que ETA, decidió ejercer con las armas la lucha contra régimen de Franco. El Caudillo, ante la situación, se vio obligado a separar la Jefatura de Estado y Gobierno delegando la segunda a Carrero Blanco, que formó gobierno con franquistas puros y miembros del Opus Dei e inició una política represiva y de persecución contra éste y otros grupos rebeldes. Por eso se convirtió en objetivo de la banda terrorista ETA, que cumplió sus objetivos asesinándolo al paso de su vehículo oficial en la llamada Operación Ogro.

La muerte del Jefe de Gobierno Luis Carrero Blanco, antecedió a los sucesos finales que marcaron la agonía del Franquismo y, con el paso de los meses, su definitivo fin. Los más destacables fueron los siguientes.

En primer lugar, Franco delegó la Jefatura de Gobierno a Carlos Arias Navarro, que compuso un ejecutivo con franquistas puros y mucho más represivo. El nuevo Gobierno ejecutó a un opositor anarquista, Salvador Puig Antich, y comenzó un grave enfrentamiento con la Iglesia y su cardenal máximo Enrique y Tarancón, claramente antifranquista, que supuso una ruptura casi total. La Iglesia llegó a amenazar con la excomunión al dictador en 1974.

En el verano de 1975, Franco con la salud muy debilitada asistió a multitudinarias protestas dentro y fuera de España en contra de las ejecuciones de miembros de ETA y FRAP.

En octubre de ese mismo año estalló el conflicto del Sáhara español. Todo comenzó con una serie de amenazas del monarca marroquí Hassan II con el fin de ocupar dicho territorio. Se inició entonces la llamada Marcha Verde, una movilización de 400.000 soldados marroquíes que pretendían hacerse con el dominio del Sáhara. El ejecutivo español a través del rey Juan Carlos, ya que Franco estaba enfermo e ingresado en el hospital, tuvo que actuar capitulando mediante un acuerdo tripartito con Marruecos y Mauritania. En él se reconoció la entrega del Sáhara a ambos países.

La Dictadura finalizó el día 20 de Noviembre de 1975 cuando falleció Francisco Franco tras mes y medio de larga enfermedad. Comenzó así una larga fase de cambios de orden político, económico y social conocida con el nombre de Transición.


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