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Celebradas las Elecciones de Noviembre de 1933 y obtenidos sus resultados, era el momento de formar un nuevo gobierno en la IIª República de España, que no fue tarea fácil por dos razones: porque las Elecciones de 1933 no dieron la victoria claramente a un partido político único, siendo los más votados el partido de la CEDA con 115 escaños y el Partido Radical con 100 escaños; y porque a pesar de ser los dos partidos políticos más votados de derechas, sus idearios políticos diferían sustancialmente.

Primera etapa del Bienio Radical Cedista (1933-1934):

Celebradas las Elecciones de Noviembre de 1933 y obtenidos sus resultados, era el momento de formar un nuevo gobierno en la IIª República de España, que no fue tarea fácil por dos razones: porque las Elecciones de 1933 no dieron la victoria claramente a un partido político único, siendo los más votados el partido de la CEDA con 115 escaños y el Partido Radical con 100 escaños; y porque a pesar de ser los dos partidos políticos más votados de derechas, sus idearios políticos diferían sustancialmente. A pesar de esto, se conformó un acuerdo entre ambos que implicaba la designación del radical Lerroux como jefe de gobierno, la continuación de Niceto Alcalá-Zamora como presidente y la ejecución de una política rectificativa capitaneada por la CEDA.

El nuevo Gobierno emprendió inicialmente una política de rectificación de la acción legislativa del Gobierno anterior. Así se paralizó la reforma agraria: se detuvo el proceso de entrega de tierras a campesinos, y se decretó la libertad de contratación y de fijación de salarios en el campo, provocando la expulsión de miles de jornaleros de las tierras ocupadas y la recuperación de las mismas por sus antiguos dueños terratenientes. También, la reforma militar: ocuparon destinos clave militares manifiestamente antirrepublicanos y se aprobó la amnistía para los participantes en el Golpe de Estado de 1932. Se produjo, a su vez, un giro radical en la reforma educativa: las Cortes fijaron derechos pasivos para el clero, se paralizó el proceso de secularización de la enseñanza y se suprimió la enseñanza mixta. Y finalmente, se bloquearon los Estatutos de Autonomía: después de la aprobación del de Cataluña, el enfrentamiento entre el Gobierno de Madrid y de Barcelona se hizo muy habitual, y además se frenó la aprobación del proyecto de estatuto en el País Vasco.

La actitud de rechazo a las reformas de Azaña por parte del Ejecutivo de Lerroux caló hondo en la población española que se polarizó y radicalizó en dos tendencias políticas: Las derechas. En ellas había un grupo mayoritario y protagonista formado por la CEDA, apoyada por las clases medias y católicas, en la que surgió un grupo de juventudes, las Juventudes de Acción Popular o JAP, de corte claramente fascista, y los miembros de Falange Española, ahora conocidos como JONS. Y también un grupo minoritario y relegado a un segundo plano formado por el Partido Radical y el Partido de la Renovación Española. Y las izquierdas. De ellas formaban parte: un grupo de partidos recientemente formados como el Partido de la Izquierda Republicana, agrupación reunida en torno a Manuel Azaña tras el varapalo de las Elecciones de Noviembre de 1933 y de corte radical, y la Unión Republicana, dirigida por Martínez Barrio y de tendencia moderada; un grupo de partidos y sindicatos ligados al movimiento obrero como el PSOE, que se hizo con el control del sindicato UGT y abogó por una radicalización de la lucha de los obreros, y el PCE, que apoyó a la izquierda obrera en contra del Fascismo; y un grupo de partidos de corte nacionalista como Esquerra Republicana de Cataluña, que con Lluís Companys dio un giro radical a la izquierda.

Por eso, en Octubre de 1934 se produjo un estallido revolucionario conocido popularmente como Revolución de Octubre de 1934, cuya causa directa hay que buscarla en la renovación que se hizo en el Gobierno, pasando a formar parte de los puestos principales tres miembros de la CEDA. Casi toda la izquierda se agrupó contra el nuevo Ejecutivo derechista, organizando insurrecciones en Madrid, Cataluña y Asturias, aplacadas por la fuerza del ejército y ciertos generales, que comenzaron a tomar un intenso protagonismo (el general Franco aplastó la insurgencia más rebelde en Asturias). La Revolución ocasionó un elevado número de fallecidos y heridos, así como, propició el comienzo de una política marcadamente represiva por parte del Gobierno, caracterizada por las torturas, los fusilamientos en masa, las detenciones y la suspensión del Estatuto de Cataluña.

Segunda etapa del Bienio Radical Cedista (1934-1936):

Los acontecimientos de Octubre de 1934 abrieron una profunda crisis en el compacto gobierno de derechas establecido en España. La acción política represora, defendida por la CEDA, en ocasiones, no fue secundada por el jefe de gobierno de la República, Lerroux, que indultó a una veintena de condenados a muerte. Además, Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la República, no coincidía con el ideario político de este segundo gobierno. Éste y otros hechos, como el escándalo del estraperlo, contribuyeron a que en 1936 tuviera lugar la caída de Lerroux, como representante del Gobierno, y en consecuencia, se constituyera un nuevo Gobierno Provisional, en manos de la CEDA, que convocó nuevas elecciones para Febrero de 1936.

En este momento se acrecentó más, si cabe, la división política entre derechas e izquierdas. En las primeras nació un nuevo partido político, el del Bloque Nacional, que fue una coalición antirrepublicana formada por miembros de la CEDA, algunos de ellos en el Gobierno, el Partido de la Renovación Española de Calvo Sotelo y algunos dirigentes importantes del Ejército como Franco, Mola o Fanjul. Este partido compartía un ideario político muy cercano al Fascismo, defendiendo un estado autoritario y corporativo. Las izquierdas se unieron para reivindicar la amnistía para los presos de la Revolución de Octubre de 1934 y convocar nuevas elecciones que permitieran salvar a la IIª República.

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