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Una vez conformadas las Cortes Constituyentes de Junio de 1931 y aprobada la Constitución de Diciembre de ese mismo año, la IIª República se institucionalizó como régimen político en España continuando como presidente de la república Niceto Alcalá-Zamora y siendo ahora jefe de gobierno Manuel Azaña. El Bienio Republicano Azañista, muy cercano en ideología a la izquierda, se prolongó durante un par de años en los que sucedieron los siguientes acontecimientos.

Una vez conformadas las Cortes Constituyentes de Junio de 1931 y aprobada la Constitución de Diciembre de ese mismo año, la IIª República se institucionalizó como régimen político en España continuando como presidente de la república Niceto Alcalá-Zamora y siendo ahora jefe de gobierno Manuel Azaña. El Bienio Republicano Azañista, muy cercano en ideología a la izquierda, se prolongó durante un par de años en los que sucedieron los siguientes acontecimientos.

Panorama socioeconómico:

La economía española mostraba una situación de estancamiento general en todos sus sectores económicos. Las primeras medidas llevadas a cabo por el Gobierno exigían de ingentes cantidades de dinero que el Estado no poseía, lo que agudizó la situación de estancamiento e incluso inició un retroceso general del crecimiento económico. Sus principales problemas eran dos:

La crisis del comercio exterior, debido al establecimiento de medidas proteccionistas por parte de los gobiernos de todo el mundo para preservar sus economías de la crisis. Y el aumento del paro, debido a problemas internos relacionados con los primeros decretos ministeriales del Gobierno Provisional y al retorno de masas de emigrantes que ya no tenían empleo en los países de acogida.

Pero gracias a su carácter semicerrado y autárquico, así como a su escasa participación en los circuitos financieros internacionales en un principio, se mantuvo inmune a la recesión económica iniciada en 1929.

Continuación de las reformas emprendidas con los decretos ministeriales del Comité Republicano:

En cuanto a la reforma agraria:

La situación que los campesinos extremeños y andaluces vivían en el campo era dramática: la falta de dinero y producción había provocado hambrunas y crisis de subsistencia. Por eso se llevaron a cabo una serie de medidas que se pueden distinguir en dos momentos diferentes: Inicialmente se obligó al laboreo de las tierras incultas y a la contratación de jornaleros, continuando así con lo establecido por el decreto ministerial del Gobierno Provisional. Pero después se aprobó la denominada Ley de Bases para la Reforma Agraria: con ella se pretendía poner en producción las tierras de latifundio expropiándoselas a sus dueños si no estaban cultivadas o esos dueños tenían una alta renta; además supuso la creación del Instituto de Reforma Agraria, encargado de hacer inventario de las tierras expropiables y de indemnizar a los dueños.

La reforma provocó una enorme controversia porque no respondía a las exigencias de los sindicatos y partidos obreros, y fue rechazada por los partidos de derechas. Además, con el paso del tiempo se demostró la inoperancia de dicha ley debido a la lentitud del Instituto de Reforma Agraria para hacer inventario de tierras, a su falta de presupuesto para entregar indemnizaciones a los dueños expropiados y a su escaso control de los propietarios que no quisieron cumplir la ley.

En cuanto a la reforma laboral:

Se completó con la redacción de la Ley de Contratos de Trabajo, que organizaba la negociación colectiva, y la de Jurados Mixtos. Además se creó Inspección de Trabajo, con el fin de velar por el buen cumplimiento de lo establecido en las leyes.

En cuanto a la reforma militar:

Consistía en reducir el número de miembros del Ejército, modernizar su preparación y mejorar su dotación material. Y para ello se aplicaron las siguientes medidas: se llegó a suprimir la Academia Militar de Zaragoza o el Consejo Supremo de Guerra y Marina, que se consideraban inútiles, tradicionales y caros; y se estableció un sistema de ascensos basado en los estudios y la formación.

En cuanto a la reforma educativa:

Se continuó con las construcciones escolares hasta crear 6570 nuevas escuelas y con 7000 plazas de maestros, cuyos salarios fueron mejorados sustancialmente. Se adoptó un modelo basado en la escuela única, pública, obligatoria, gratuita y mixta. También se eliminó la religión católica como asignatura y se prohibió el ejercicio de la enseñanza a las congregaciones religiosas, provocando la oposición de la Iglesia y la derecha radicalmente.

Oposición al Gobierno y conflictos sociales:

La oposición al Gobierno de Manuel Azaña pronto se dejó sentir desde distintos frentes:

En la derecha mostraron sus desacuerdos con Azaña los miembros del Partido Radical de Lerroux, que no compartían muchas de las reformas emprendidas por el Gobierno, y las asociaciones patronales o de empresarios, que se agruparon en la Unión Económica para luchar contra le reforma agraria y laboral.

En la izquierda, el sindicato de la CNT o Confederación Nacional de Trabajadores, que calificó de insuficientes las medidas del Ejecutivo, el Partido Comunista, que compartió criterio con la CNT, y el sindicato de la UGT o Unión General de Trabajadores, que dividió a sus miembros entre los fieles a Azaña y los críticos con su forma de hacer política.

Y en la Iglesia, por razones obvias.

Y junto a la oposición política también fueron frecuentes los conflictos sociales. En líneas generales fueron protagonizados por obreros y campesinos, que vieron que las reformas emprendidas por el Gobierno de la República no solucionaron sus problemas de miseria, paro y bajos salarios. Por eso fueron frecuentes sus manifestaciones y huelgas, a las que el Ejecutivo respondió con la represión en algunas ocasiones, incrementando el clima de oposición y de conflictividad social.

Golpe de Estado:

La tensión política acumulada durante el primer año de gobierno de Azaña pronto desembocó en un intento de Golpe de Estado en Agosto de 1932, coordinado por el general San Jurjo.

Sus causas fueron múltiples, aunque se pueden advertir tres desencadenantes principales: la reforma agraria, la expulsión de los Jesuitas y el Estatuto de Autonomía de Cataluña.

La sucesión de acontecimientos fue la siguiente: primero la ciudad de Madrid fue tomada por guarniciones militares y en Sevilla se dominaron varios cuarteles; con el paso de las horas y la falta de respaldo a las guarniciones de Madrid el golpe fue abortado, pasándose a llamar popularmente la Sanjurjada.

Crisis y Elecciones de 1933:

El año de 1933 fue el de la acumulación de problemas para el gobierno de Azaña, que provocaron una crisis sin precedentes que puso fin al jefe de gobierno con la convocatoria de nuevas elecciones. Primero, una muy buena cosecha en el campo abarató los precios de los productos, subiendo el paro y dando lugar a nuevos levantamientos de campesinos. Además, en Casas Viejas, en Cádiz, un grupo de anarquistas disconformes con la gestión del Gobierno se amotinó en la casa del pueblo. La Guardia de Asalto respondió sitiando el lugar y matando a sus inquilinos. La violencia empleada y la falta de explicaciones por parte del Gobierno provocaron un enorme escándalo. Mientras tanto, la derecha se reorganizó: los católicos en la Confederación Española de Derechas Autónomas o CEDA con Gil Robles, los monárquicos en la Renovación Española con Calvo Sotelo y la ultraderecha en la Falange Española con José Antonio Primo de Rivera. En este contexto se produjo la dimisión de Manuel Azaña y le sustituyó en el cargo provisionalmente, hasta la celebración de nuevas elecciones en Noviembre de 1933, Martínez Barrio.

A las Elecciones de 1933 concurrieron izquierdas y derechas, las primeras desgastadas por la gestión del Gobierno y las segundas muy reforzadas por el apoyo femenino, el tener muchos candidatos y el encontrar respuestas oportunas a las reivindicaciones de los españoles. La victoria fue de las derechas con el partido de la CEDA, que consiguió cambiar el rumbo de la República.

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