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El año 1808 marcó un antes y un después en la historia de España y sus habitantes por la coincidencia de una serie de acontecimientos de gran trascendencia, estrechamente relacionados y consecutivos en el tiempo.

El año 1808 marcó un antes y un después en la historia de España y sus habitantes por la coincidencia de una serie de acontecimientos de gran trascendencia, estrechamente relacionados y consecutivos en el tiempo.

El final del reinado de Carlos IV (1807-1808). Los últimos meses en los que reinó Carlos IV se caracterizaron por una crisis socioeconómica profunda:

La economía no progresaba debido a una época de malas cosechas en el campo, el descenso de la actividad comercial con América por el bloqueo que del océano Atlántico había hecho Napoleón en 1806, la subida imparable de precios y la bancarrota del Estado (la administración alcanzaba una deuda casi diez veces superior a la cantidad de dinero que ingresaba anualmente, causada por las continuas guerras que se lidiaron; las medidas para solventar dicha bancarrota, como unas tímidas desamortizaciones en 1798, fracasaron).

En lo que a la sociedad se refiere la situación no era mucho mejor porque el hambre y las epidemias habían elevado las tasas de mortalidad y los grupos sociales estaban indignados contra el principal secretario de Carlos IV, Godoy, ya que lo hacían responsable de las derrotas militares y el hundimiento económico. Al mismo tiempo estaba surgiendo una oposición al rey y su secretario organizada alrededor del príncipe heredero Fernando, hijo de Carlos IV, que llegó a conspirar contra el gobierno borbónico en el proceso de El Escorial.

Guerra Independencia Espaola

Contemporáneamente a la crisis, la política estuvo salpicada por hechos de gran trascendencia para España y sus reyes como fueron:

La firma del Tratado de Fontainebleau el 29 de Octubre de 1807 entre Godoy, secretario de estado de Carlos IV, y Napoleón, a espaldas del monarca español. Este tratado daba carta blanca para la entrada de tropas francesas en España con el fin de invadir Portugal, ya que este estado se oponía al cumplimiento del bloqueo del océano Atlántico por parte de Napoleón emitido en 1806.

La consecuente entrada de tropas francesas en España, hasta un total de 100.000 soldados, que no se dirigieron directamente a Portugal.

Lógicamente, en este contexto, la población española estalló y terminó por amotinarse en Aranjuez el 19 de Marzo de 1808 (Motín de Aranjuez). En la revuelta los rebeldes reivindicaban la destitución de Godoy y la abdicación del rey Carlos IV a favor de su hijo el príncipe Fernando, que tardaron poco tiempo en producirse.

Fernando VII en su primera época como rey (23 de Marzo-12 de Mayo de 1808):

Recién instalado en el poder la situación a la que tuvo que hacer frente era muy complicada debido a la grave crisis socioeconómica existente y a la presencia de tropas francesas en gran parte del territorio de España, según lo que se había establecido en Fontainebleau. Por eso su labor de gobierno durante este corto período de tiempo estuvo dirigida a procurar el reconocimiento y favor de Napoleón, el gran temido por los estados europeos. Para ello se desarrollaron varias reuniones entre Fernando VII y Napoleón.

A las dos primeras en Burgos y Vitoria no acudió Napoleón, pero sí Fernando VII. Este acontecimiento ya preludiaba lo que posteriormente ocurriría.

La siguiente reunión se programó en la ciudad francesa de Bayona donde tuvo lugar el famoso episodio de las Abdicaciones de Bayona. En ella se reunieron Fernando VII, Carlos IV y Napoleón. Éste consiguió que Fernando VII, a fecha 12 de mayo de 1808, le cediese la corona a su padre que previamente se la había concedido a Napoleón, después de un bochornoso espectáculo en el que padre e hijo se insultaron y despreciaron públicamente. De este modo el gobierno de España pasó a manos de Napoleón que lo delegó a su hermano José. Mientras tanto la familia real española se contentó con trasladarse al castillo de Valençay, en Francia, hasta que la situación se resolviera.

El rey francés José I Bonaparte (12 de Mayo de 1808-Diciembre de 1813):

Una vez instalado en el trono de España el hermano de Napoleón encaminó su política hacia dos ocupaciones fundamentales: La primera fue la elaboración de un texto legal que se adaptase a la nueva fórmula de gobierno. Fue el llamado Estatuto de Bayona, un documento en el que se explicitaba un carácter conservador al situar al rey como la figura principal del estado, por encima de las cortes. La segunda, la lucha contra los españoles rebeldes respecto a la presencia y gobierno francés, conocida con el nombre de Guerra de Independencia (2 de Mayo de 1808-11 de Abril de 1814).

Realmente, dicha guerra no fue un conflicto únicamente contra los franceses, sino más bien una guerra que buscaba un gobierno competente, español y opositor a las actitudes e intenciones de Napoleón. Así lo atestiguan las que se pueden argumentar como sus causas:

  • La indeseada presencia de tropas francesas en España.
  • Y la incompetencia y pasividad del Gobierno Provisional, que quedó en España cuando Fernando VII tuvo que ausentarse por motivo de las reuniones de Burgos, Vitoria y Bayona, ante los militares franceses que había en España.

Todo esto confluyó en el estallido de un conflicto que pasó por varias etapas:

  • Se manifestó con un levantamiento popular en Madrid contra las tropas francesas el día 2 de Mayo de 1808, cuando todavía José I no había sido nombrado rey de España, y Fernando VII y Carlos IV estaban reunidos en Bayona con Napoleón, que muy pronto se extendió por otras zonas de España.
  • A partir de este momento continuó como una auténtica guerra en la que debemos destacar que los bandos francés y español presentaban notables diferencias. Los acontecimientos por orden cronológico más importantes fueron: Al comienzo con las fuerzas militares recientemente formadas (1808): el sitio de Zaragoza por las tropas francesas, cuya resistencia fue organizada por el general Palafox; la Batalla de Bailén de 19 de Julio de 1808, que dio la victoria a los españoles dirigidos por los generales Castaños y Reding en contra de los franceses de Dupont; la Convención de Sintra de Agosto de 1808, que fue un acuerdo entre Portugal e Inglaterra para que las tropas inglesas dirigidas por Wellington entraran en Portugal y expulsaran a los militares franceses allí presentes, consiguiéndose así abrir una vía por el oeste de la península con el fin de auxiliar a los ejércitos españoles y evitar el avance de los enemigos.

La entrada de Napoleón en España de Noviembre de 1808 con un ejército de 300.000 hombres, procurando en pocos meses atravesar los Pirineos, ocupar y saquear Burgos, y la rendición de Madrid en Diciembre, que supuso la expulsión de los ingleses de la contienda que desde la Coruña se embarcaron hasta su tierra o se refugiaron en Portugal. Después se produjo un proceso de desgaste de ambos ejércitos (1809-1811): las tropas francesas consiguieron avanzar hacia el sur ocupando sin demasiada vehemencia los puntos estratégicos al sur de Madrid, aunque Cádiz consiguió resistir al dominio francés; en cambio, los soldados españoles se reagruparon y organizaron las guerrillas o grupos de soldados no muy numerosos, algunos de ellos delincuentes y rateros, controlados por una Junta Central, cuya estrategia bélica fue la emboscada en las vías de comunicación y gracias a ella minaron la moral y la fuerza de las tropas francesas.

A comienzos de 1811 el conflicto cambió de rumbo por la confluencia de una serie de hechos: la derrota de los franceses en Torres Vedras, Portugal; el avance de Wellington por el sur hasta Badajoz; la retirada de parte de las tropas francesas para luchar en Rusia y defender Francia; y la victoria de Arapiles que abrió el camino hacia Madrid y provocó la huida del rey José I en Agosto de 1812 más allá de la línea del Ebro. El fin del conflicto (1813-1814) se caracterizó por: la toma de Vitoria que consumó la derrota francesa y obligó a José I a cruzar definitivamente los Pirineos en dirección a Francia (Junio de 1813); el acoso que sobre Napoleón y Francia ejercieron las fuerzas europeas de la Quinta Coalición, al atravesar la frontera establecida en el río Rin; la restitución del poder de España a Fernando VII (Diciembre de 1813) cumpliendo el tratado de Valençay; y la salida de las tropas francesas de España cuando Napoleón abdicó en su ejercicio como emperador debido a las circunstancias (Abril de 1814).

Las consecuencias de la guerra pueden estudiarse desde tres puntos de vista:

Político: se produjo el regreso del poder borbónico de Fernando VII, se puso de manifiesto la vulnerabilidad de los ejércitos napoleónicos y se sentaron las bases para la independencia de las colonias americanas que se habían hecho rebeldes al eventual control francés.

Económico: se hizo evidente el hundimiento de las fuentes económicas (las actividades agrarias, la industria textil y los movimientos financieros fueron paralizados y mermados con la guerra) y una gran cantidad de daños materiales (ciudades como Gerona, San Sebastián o Zaragoza quedaron parcialmente arrasadas y parte del patrimonio artístico y cultural español fue expoliado).

Social: tuvo lugar un colapso demográfico enorme ya que perdieron la vida medio millón de personas de una población total de 11 millones, además muchos españoles afrancesados huyeron y fueron frecuentes las hambrunas y epidemias durante todo el proceso bélico.

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