Características políticas, sociales y económicas del Antiguo Régimen

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Durante el siglo XVIII, el sistema político del Antiguo Régimen evolucionó de la monarquía absoluta al denominado Despotismo Ilustrado. Las ideas defendidas por la Ilustración atacaban directamente las bases del Antiguo Régimen pero, pese a estos ataques, muchos nobles y gobernantes absolutos, como Carlos III, consideraron que parte de las ideas de los ilustrados podían ser aplicadas. Así, surgió el Despotismo Ilustrado, un sistema en el que, sin abandonar la monarquía absoluta y la sociedad estamental, se pretendían llevar a cabo una serie de reformas de origen ilustrado: En la economía: el desarrollo de la agricultura, potenciar la industria, aumentar las actividades comerciales. La doctrina económica del despotismo fue la Fisiocracia. Para los fisiócratas la riqueza de una nación estaba en la agricultura. Por ello, era necesario aumentar la producción agraria, para lo que había que poner las tierras en manos de propietarios productivos, arrebatándoselas a Iglesia y nobleza. Al oponerse los privilegiados a esto, las políticas fisiócratas de políticos como Jovellanos, fracasaron. En la cultura: proteger el desarrollo científico, artístico, literario, sobre todo a través de la creación de las Reales Academias, como las de la Lengua, la Historia, las Bellas Artes.

Sin embargo, el despotismo ilustrado no asumió los aspectos de la Ilustración que hablaban de los cambios políticos y sociales: la división de poderes, la soberanía nacional y la desaparición de la sociedad estamental. Por ello, los déspotas ilustrados seguían teniendo el poder propio de un monarca absoluto: aunaban en su persona los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, lo que le otorgaba un poder absoluto; la soberanía, el origen del poder, residía en el rey, por lo que él era la fuente de todo poder, que concentraba en sus manos y que sólo él podía delegar. De esta manera, los déspotas ilustrados trataron de llevar a cabo una serie de reformas en la economía y en la cultura sin tener en cuenta la voluntad del pueblo. En esta época esto se conocía en España con la frase de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. El prototipo de déspota ilustrado en España fue Carlos III.

Antiguo Regimen

La sociedad propia del Antiguo Régimen era la llamada sociedad estamental, de origen medieval. La sociedad estamental se encontraba basada en la división de la población en tres estamentos (nobleza, clero y Estado llano), siendo los dos primeros estamentos denominados estamentos privilegiados. Éste modelo social suponía la existencia de una minoría privilegiada y una mayoría no privilegiada. Nobleza y clero eran considerados privilegiados porque tenían una serie de ventajas como la exención del pago de impuestos, el acceso a los cargos políticos y militares y su situación jurídica privilegiada al ser juzgados por leyes distintas. Sin embargo, hay que tener en cuenta las grandes diferencias internas dentro de cada estamento, sobre todo a nivel económico.

Las características fundamentales de cada uno de los estamentos eran: La nobleza. En el siglo XV perdió casi todo su poder político ante la política autoritaria de los Reyes Católicos, pero conservó sus privilegios sociales y jurídicos y gran parte de su poderío económico. A cambio de aceptar la pérdida del poder político, los nobles pasaron a ser fieles servidores de los reyes, ocupando los principales cargos militares, diplomáticos, políticos y religiosos. Dentro del estamento nobiliario existían distintos tipos de nobleza en función, fundamentalmente, a su título y a su riqueza: alta y baja nobleza. El clero. El clero conservó buena parte de su riqueza y de su influencia en la población, aliándose con los monarcas. Se podría clasificar al clero según sus riquezas y función: alto y bajo clero, clero regular y secular, respectivamente. El Estado Llano o Tercer Estado. La inmensa mayoría de la población de los países europeos estaba integrada en éste estamento. Era, por tanto, el más numeroso y, al mismo tiempo, muy heterogéneo. Ello se debía a los distintos grupos que había dentro del Estado llano según las diferencias de riqueza existentes: las minorías étnicas y religiosas, los campesinos sin tierras (jornaleros) y pequeños propietarios agrarios, los funcionarios del Estado, los profesionales liberales (abogados, médicos), pequeños comerciantes, militares, propietarios agrícolas medios, artesanos, banqueros, etc.

En lo que se refiere a la situación económica, en el siglo XVIII, los principales sectores que se desarrollan fueron: La agricultura. En ella sigue trabajando la mayoría de la población (un 80%). Se consiguió aumentar la producción de cereales y vid al aumentar la superficie cultivada, aunque continúan usándose los sistemas de rotación tradicional. El comercio. La actividad comercial es sobre todo marítima. En el siglo XVIII aumentaron los intercambios entre España y su imperio americano, potenciado por la liberalización del comercio indiano ordenada por Carlos III. Los principales productos objetos de comercio eran el azúcar, el tabaco, el té, el algodón y los esclavos. La industria. El siglo XVIII es aún una época preindustrial donde la mayoría de la producción estaba controlada por los gremios. Ese hecho hacía que la producción aumentara muy lentamente. Pero a finales del siglo XVIII comenzó a desarrollarse el sistema de trabajo industrial a domicilio (domestic system), que se realizaba en el medio rural. Además, en España, para potenciar su desarrollo, los reyes promocionaron la creación de las Reales Fábricas, como la de Tapices de Santa Bárbara y la de Artillería de Cádiz.

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