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El hombre es un ser que desde siempre ha vivido en sociedad, bien sea en tribus, reinos, o cualquier otro tipo de organización social; esta convivencia necesita un orden sin el cual la misma no serÃa posible. Asà surge el Derecho como un sistema de normas, un conjunto normativo, cuya finalidad es la resolución de los conflictos que se generan y surgen en el cuerpo social al que el Derecho (de cada momento y histórico y de cada comunidad social dada) va destinado, evitando asà el recurso a la violencia, quedando cortado de raÃz el recurso a la fuerza bruta (Lasarte, 2005).
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En cuanto a los archivos administrativos: éstos estaban destinados exclusivamente al servicio interno de la Administración, de forma que el acceso queda a la absoluta discrecionalidad de la administración y a pesar de que la ley de procedimiento administrativo de 1956 reconoce el derecho a obtener copias de documentos determinados no se garantiza un verdadero derecho subjetivo.
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La transparencia administrativa constituye hoy en dÃa un elemento consustancial de los sistemas democráticos modernos. Lejos queda ya, recuerda BERMEJO VERA, los tiempos del predominio de la «razón de Estado» absolutamente incompatible con las exigencias que presenta una sociedad democrática moderna que precisa de un electorado informado que pueda hacer efectivo su derecho a participar en los asuntos públicos y, ciertamente, esa «cultura democrática» viene en buena medida determinada por la cantidad y la calidad de la información que se facilite al ciudadano.
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El Derecho es un medio de control social, esto un conjunto de instrumentos y técnicas dirigidos a presionar a los individuos para obtener una determinada conducta conforme a lo dispuesto en la norma. Otros medios de control social son los usos sociales o la moral pero se distingue de ambos en que la trasgresión de las normas obtiene una respuesta externa.
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La palabra revolución indica un cambio no sólo profundo, sino también rápido. Si situamos la I Revolución Industrial entre 1780 y 1850 abarcamos un perÃodo de 70 años. Hay incluso algunos historiadores que fechan el inicio en 1750, por lo que habrÃa durado un siglo. Setenta o cien años no es un perÃodo precisamente corto para emplear la palabra revolución; no obstante es lÃcito usarla en el sentido de transformación profunda.
Escrito por: Jose Miguel Simarro Sanchez