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Los primeros primates y el proceso de hominización

Entre 40 y 20 m.a.: En torno a los 40 m.a., la historia de los primates se complica; algunos primates continúan el camino como tales, llegando a especies como los Lorisiformes, Tarsiiformes y Lemuriformes. Sin embargo otros evolucionaron, se complicaron y se transformaron en primates evolucionados. En el Eoceno y Oligoceno, aparecen en América los primeros simios evolucionados, es decir, los Platirrinos y en Asia y en África los Catirrinos.

Entre 20 y 6 m.a.:
 
Al inicio del Mioceno (hace unos 20 m.a.), los Catirrinos evolucionaron en tres especies de prosimios: los Cercopitécidos, Pliopitécidos y los Driopitécidos, que se desarrollaron principalmente en África hasta que a mediados del Mioceno (hace 17-15 m.a.), la placa africana (Gondwanaland) entró en contacto con el continente euroasiático produciéndose la expansión de aquellos grupos al resto del mundo, excepto a América del Sur.
 
Dentro de la especie Driopitécidos nos encontramos el Dryopithecus, el Limnopithecus y el Hispanopithecus. Hace unos 25 ma en el Oligoceno Superior, aparecen el Propliopithecus y el Aegyptopithecus.
 
En el Mioceno Superior aparece en Asia el Gigantopithecus que adquirió unas enormes proporciones unos 3,5 m. Los restos de esta especie fueron hallados por casualidad por Königswald, en una botica china, donde eran vendidos como huesos de dragón.


G.E. Lewis descubrió en los montes Sivaliks de la India los restos de dos especies, una de gran talla denominada Sivapithecus y otra más pequeña, el Ramapithecus. Louis y Mary Leakey hallaron en los depósitos miocénicos de la isla Rusinga (Lago Victoria, Kenia) restos de un nuevo espécimen bautizado con el nombre de procónsul. En la actualidad se diferencian tres especies denominadas: Proconsul major, Proconsul africanus y Proconsul nyanzae.

El período que precede a la aparición de los australopitécidos, es decir, a finales del Mioceno e inicios del Plioceno (entre 10 m.a. y 4 m.a.) es todavía muy desconocido. Se dispone sólo de restos muy fragmentarios y aislados, como el molar de Lukeino (Kenia, 1973), con una antigüedad de 6 m.a. o el fragmento de mandíbula de Lothagam (Kenia), localizado al sudoeste del Lago Turkana, datado en 5,6 m.a.

 El área de distribución de estos restos hace pensar que la cuna del origen sea esteafricana. La gran falla que constituye el Valle del Rift habría separado los ecosistemas orientales, con ambientes más áridos habitados por homínidos de los ecosistemas occidentales más húmedos y poblados por los antepasados de los chimpancés y gorilas.
 
La hipótesis climatico-geológica del East Side Story de Coppens, se basa fundamentalmente en la gran falla del Valle del Rift que se empezó a formar tectónicamente hacia unos 17 mal En esta época los prehomínidos estaban repartidos por casi todo el continente africano, pero la elevación de las montañas orientales y el hundimiento de la gran falla provocó una barrera de circulación de los vientos húmedos del oeste, provocando una desecación y aridez del clima de la zona este de la cadena montañosa.
 
En la zona oeste, con una climatología húmeda favoreciendo la pluvisilva, quedaron un grupo que evolucionaron a chimpancés, gorilas y bonobús, con una gran abundancia de comida y todas las consecuencias anatómicas que esto conlleva. Por el contrario, la zona este quedó aislada, con la masa forestal reducida y por lo tanto, una falta de recursos alimenticios que favoreció el proceso evolutivo de los seres que vivían en la zona.
 
 
En la actualidad se conocen cuatro tipos de homínidos:

Sahelanthropus tchadiense
Orrorin tugenensis
Ardipithecus ramidus
Australopitécidos.
 
 
Sahelanthropus tchadiense: Este resto es el más antiguo conocido hasta ahora, se encontró en el año 2001 en el desierto de Djurab, en la República del Tchat. Se fecha entre 7 y 6 ma y se le conoce como Toumaï. No presenta cresta sagital, la cara es alta y poco prognata y el volumen cerebral alcanza 350 cm3, tiene los caninos pequeños y ausencia de espacio retromolar. No se sabe a ciencia cierta si era bípedo o no, porque no se han hallado restos de extremidades. Podría ser el antecesor del Ardipithecus. Este hallazgo pone en duda la teoría del East Side Story.
 
Orrorin tugenensis: Fue encontrado en la zona occidental de Kenia en el año 2001, se conoce como Antepasado del Milenio o Millenium Man. Los restos tratan de varios fragmentos de extremidades, un fragmento de mandíbula y algunas piezas dentarias. Parece ser que pudo medir 1,40 cm y que puede tratarse de una rama que se extinguió sin descendencia.
 
Ardipithecus ramidus: En el yacimiento de Aramis en Etiopía, se descubrieron un conjunto de 17 restos de homínidos de hace 4,4 ma, que corresponde a esta especie. Estos restos incluyen una mandíbula de niño, fragmentos craneales y varios huesos de los brazos que hace pensar que vivía en la plusilva. Las muelas muestran un esmalte fino, lo que muestra que se alimentaba de frutos, hojas verdes y productos vegetales blandos. No se han encontrado restos de pelvis ni extremidades inferiores por lo que no se sabe si eran bípedos o no.
 
Los Australopitecos: Entre 3 y 1 m.a. se desarrolló una nueva especie de homínido con una distribución geográfica más amplia que forman la subfamilia de los australopitecinos. No se han encontrado esqueletos completos, sin embargo, se han podido distinguir 9 especies pertenecientes a un único género.
 
A. anamensis, A. afarensis, A barelghazali, A. africanus, A. aethiopicus, A.boiseis, A. robustus, A. garhi y A. sediba.
 
Los restos esqueléticos de las 9 especies poseen algunos caracteres comunes: el cráneo es alargado y aplanado y la frente huidiza, presenta torus supraorbitario, la cara es prognata, es decir, que el maxilar se proyecta hacia delante y hacia abajo. Carecen de mentón y éste se retrotrae ligeramente.
 
Aunque estos caracteres no difieren de los de los póngidos actuales, otros son similares a los del Hombre moderno: posición horizontal del agujero occipital, arco dentario en forma parabólica y no de U, pelvis ancha e ilión extendido hacia los lados y hacia atrás.
 
 
Australopithecus anamensis:
 
En 1994 M. Leakey dio a conocer unos restos hallados en los yacimientos de Kanapoi y Allia Bay, a ambos lados del Lago Turkana (Kenia). Se trata de los fósiles de una especie de homínido que ocupó esta zona entre 4,2 m.a. y hace 3,9 m.a. bautizado como Australopithecus anamensis.
 
Los restos son de un homínido muy primitivo que se distingue del Australopithecus ramidus porque presenta unos molares más anchos y con esmalte más espeso, lo que indica que consumía vegetales más consistentes. Los alimentos vegetales duros o abrasivos, se encuentran en ambientes secos por lo que cabe esperar que el A. anamensis ocupara un hábitat de bosque más aclarado que la selva lluviosa. Estos homínidos eran más grandes que el A. ramidus y el A. Afarensis con un peso aproximado de 46 a 55 kilos y eran totalmente bípedos.
 
 
Australopithecus afarensis:
 
Entre 4 m.a. y 2,5 m.a. corresponde al A. afarensis. Sus restos fósiles fueron hallados por primera vez por D. Johanson en Etiopía, en la estación de Hadar.
 
Durante los trabajos de excavación se escuchaba continuamente una canción de los Beatles y por ello el esqueleto encontrado se le llamó Lucy.
 
M. Leakey observó en un sedimento producido por la solidificación de las cenizas del volcán Sandiman a 40 Km. al sur de Olduvai, algunas huellas dejadas por primates prehistóricos bípedos, restos que se habían depositado hace unos 3,7-3,6 m.a. En Laetoli también se han hallado algunos restos fósiles de A. afarensis, lo que permite suponer que estos homínidos fueron los que dejaron las huellas.
 
Esta especie era bípeda, pero ni su cerebro ni sus capacidades irían mucho más allá de lo que se encuentra hoy en día entre los chimpancés.
 
 
Australopithecus barelghazali:
 
En 1994 se encontró en el Chad un maximizar y una mandíbula de una nueva especie bautizada como Australopithecus bahrelghazali, conocida coloquialmente como Abel y cuya datación parece demostrar la coexistencia de 2 ó 3 especies de Australopithecus en cada zona.
 
Su presencia temprana en el Chad inidca que estos homínidos ocuparon un inmenso territorio que va desde el Cabo de Buena Esperanza hasta el Golfo de Guinea, incluyendo África occidental y central.
 
 
Australopithecus africanus:
 
El primer resto de esta nueva especie, un cráneo, fue hallado en 1925 por R. Dart en una cueva de Taung, en la provincia del Cabo en África del Sur. El A. Africanus tenía un cráneo mucho más globular, lo que conlleva una mayor capacidad cerebral (entre 500 y 600 cm3) carecía de torus supraorbitario.
 
También se encontraron otros restos en Sudáfrica como los de Swartkrans y Sterkfontein, creca de Johannesburgo o los de Makapnasgat en el Transvaal central. El A. africanus vivió al inicio del Pleistoceno, es decir, hace unos 2,5 m.a.
 
 
Australopithecus aethiopicus:
 
En 1985 A. Walter encontró en la orilla oeste del Lago Turkana un cráneo (el cráneo negro) mucho más robusto que los conocidos hasta entonces y con una antigüedad de 2,5 m.a. que denominó Australopithecus aethiopicus. Destacaba la cara especialmente maciza, sin ningún paralelo con el resto de Australopitecos.
 
 
Australopithecus boiseis o Paranthropus boiseis:
 
En 1959 M. Leakey encontró en la garganta de Olduvai una serie de restos de homínidos que se parecían a los A. robustus de Sudáfrica. Después de reconstruir el cráneo se vio que perteneció a una especie más robusta que los especimenes meridionales. Inicialmente se le denominó Zinjanthropus boisei, pero poco después se le identificó como A. boisei.
 
Actualmente controversias sobre el género donde debe incluirse. Esta especie, que ocupa un espacio cronológico entre 2,3 y 1,2 m.a., posee unas características craneales especializadas para el consumo de vegetales duros que existían en la sabana de su entorno. Es muy posible que con los grandes cambios climáticos que se produjeron hace 1,2 millones de años, provocando una sustitución de la sabana seca por praderas herbáceas más tiernas, hiciera inviable su desarrollo y se extinguieran.
 
En el yacimiento de Koobi Fora se descubrió dos nuevos cráneos que hizo patente el gran dimorfismo sexual de la especie, siendo mucho más grande el macho que la hembra. Posteriormente, en el mismo nivel de Koobi Fora (Kenia), se encontró un nuevo cráneo atribuido a la especie Homo ergaster. Este hallazgo facilitó importantes datos sobre la coexistencia de distintas especies de homínidos en un mismo ámbito geográfico.
 
 
Australopithecus robustus o Paranthropus robustus:
 
El A. robustus debe su nombre al aspecto de sus huesos muy gruesos. Destaca asimismo el volumen craneano (530-600 cm3), la cara alargada y alta, con acentuado prognatismo, las piezas dentarias son muy macizas, el torus supraorbitario es muy acentuado y hay que añadirle otro torus occipital. En la caja craneana de los machos se observa una pronunciada cresta sagital.
 
El primer lugar en el que se hallaron restos de esta especie fue en la cueva de Kromdraai cerca de Johannesburgo, donde R. Broom descubrió algunos fragmentos del cráneo de una nueva especie que denominó Paranthropus robustus. En la cercana cueva de Swartkrans se encontró un segundo cráneo que inicialmente se atribuyeron a otra especie. Actualmente se agrupa ambos restos en una sola especie el Australopithecus robustus. Estos restos tienen una antigüedad de entre 1,8 y 1,5 m.a.
 
 
Australopithecus garhi:
 
Estos restos fueron descubiertos en 1996 en la región del Awash (Etiopía) y se distingue de los otros australopithecus por sus especiales características dentales (megadoncia) y faciales. La capacidad craneal ha sido estimada en 450 cm3. Es posible que este homínido fuera el primer tallador de piedra, ya que cerca de sus restos se han obtenido restos de huesos fracturados para obtener el tuétano, pero la asociación con huesos de animales puede ser casual o bien producto de las actividades de cualquier otro homínido. Taxonómicamente, el A. gahri representa un escalón evolutivo intermedio entre el A. afarensis y el Homo.
 
 
Australopithecus sediba:
 
Estos nuevos especímenes fueron hallados en el año 2008 en la cueva de Melapa. Trata de un conjunto de restos compuestos por un varón joven, dos mujeres adultas y un niño pequeño. Los adultos tenían una altura de 1,20 m y pesaban aprox 33 kg, escaso dismorfismo sexual y una capacidad craneana entre 420-450 cm3. El escaso prognatismo, pómulos altos, piezas dentarias pequeñas y ausencia en espacio retromolar, lo sitúan más cerca de los Homos que de los Australopitecos. Tienen una antigüedad de unos 2 ma.


 

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