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El Gobierno del PSOE de Felipe González (1982 - 1996)


A lo largo de la Transición el PSOE sufrió una profunda transformación fruto de la acción de su secretario general, Felipe González y de su vicesecretario general, Alfonso Guerra. Ese cambio supuso el abandono de la ideología marxista y la aceptación del modelo socioeconómico capitalista occidental y del modelo democrático liberal, moderándose.

La llegada del PSOE al poder 1982-1986:

A lo largo de la Transición el PSOE sufrió una profunda transformación fruto de la acción de su secretario general, Felipe González y de su vicesecretario general, Alfonso Guerra. Ese cambio supuso el abandono de la ideología marxista y la aceptación del modelo socioeconómico capitalista occidental y del modelo democrático liberal, moderándose.

Fruto del deseo de cambio de la mayoría de la población y del hundimiento de la UCD y del PCE, en 1982 el PSOE obtuvo una abrumadora mayoría con 10 millones de votos (48%) y 202 de 350 diputados. Felipe González pasaba a convertirse en presidente del gobierno. La hegemonía socialista se vio confirmada al año siguiente con su amplia victoria en las elecciones municipales y autonómicas de 1983.

Los gobiernos socialistas desarrollaron una activa política de reformas y exterior: La mayor apertura y liberalización económica, acometida por los sucesivos ministros de Economía y Hacienda, Miguel Boyer y Carlos Solchaga. El objetivo era controlar la inflación y facilitar la inversión extranjera. Sin embargo, no se consiguió disminuir el desempleo, que alcanzó el 25% de la población activa y se acometió un duro proceso de reconversión industrial que supuso el cierre de numerosas industrias. Además, hubo polémicas como la expropiación del holding empresarial de Ruíz Mateos, RUMASA. El intento de profundizar en el sistema democrático y expandir el Estado de Bienestar:

1. Legislación sobre derechos y libertades: objeción de conciencia, la situación de la mujer, la despenalización del aborto en algunos casos.

2. La reforma de las Fuerzas Armadas para subordinarlas, definitivamente, al poder civil.

3. Se cerró el mapa autonómico, con la configuración en 17 Comunidades Autónomas.

4. La Ley General de Sanidad, que permitía una total universalización de la atención sanitaria gratuita en el país. En lo que se refiere a la política exterior España ya había avanzado en la integración de España en la comunidad internacional: ingreso en el Consejo de Europa, en la OTAN, negociaciones para el ingreso en la CEE. El gobierno del PSOE abandonó sus anteriores posturas neutralistas y antiamericanas y siguió las siguientes líneas básicas:

1. Se produjo en 1986 el ingreso en la CEE, junto a Portugal, según el Tratado de Adhesión firmado en junio de 1985.

2. España permaneció en la OTAN a pesar de la promesa electoral del PSOE de abandonarla. Con todo, en 1986 Felipe González convocó un referéndum para que los españoles votaran si España continuaba o no dentro de la OTAN. Con el apoyo del PSOE, un 52% de los españoles votaron afirmativamente.

3. Se intentaron reforzar los lazos con los países iberoamericanos. La culminación del proceso fue la celebración en 1991 de la primera Cumbre Iberoamericana.

4. Se mejoraron las relaciones con los países de la cuenca del Mediterráneo.

El asentamiento del PSOE 1986-1993:

En 1986 el PSOE repitió la victoria por mayoría absoluta, volviendo a vencer en 1989 aunque con menos apoyos. Algunas promesas electorales relevantes (racionalizar la administración, reducir el paro, acabar con el terrorismo) quedaron sin cumplir, aunque se introdujeron importantes reformas sociales y políticas y se consolidó la democracia.

Las actuaciones del gobierno socialista estuvieron condicionadas por el fuerte crecimiento económico de más de un 4% del PIB al año entre 1986 y 1991, favorecido por el crecimiento internacional. La inflación quedó en el 5% y se crearon 1.700.000 empleos, aunque el paro siguió en un 22% de la población activa. La prosperidad económica permitió adoptar algunas medidas socioeconómicas: La ampliación del sistema de pensiones y de cobertura del desempleo y la universalización de la cobertura sanitaria y farmacéutica. Se aprobó la LOGSE (Ley General del Sistema Educativo) en 1990, que amplió la enseñanza obligatoria hasta los 16 años, aunque redujo de forma sensible la calidad del sistema educativo público. Se aumentó la presión fiscal, dado el fuerte aumento de los gastos del Estado, que llegaron a suponer un 50% del PIB español. Una importantísima política de obras públicas, con el desarrollo de un ambicioso plan de infraestructuras para la construcción autovías y ferrocarriles de alta velocidad.

Además, habría que destacar otras actuaciones en política interior y exterior: A nivel interno se acordó un nuevo modelo de financiación de las Comunidades Autónomas y se firmó el Pacto de Ajuria Enea para unir a los demócratas en la lucha contra el terrorismo etarra. Eso se produjo tras el fracaso de las negociaciones de Argel entre el gobierno y ETA. En política internacional, apoyó la intervención internacional contra Irak en la Guerra del Golfo de 1990 y en la antigua Yugoslavia en 1992-93.

Pese a todo, la gestión del gobierno socialista fue cada vez más cuestionada. Y de donde vino primero la oposición fue de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT (Unión General de Trabajadores). Estas fuerzas sindicales llegaron a convocar dos huelgas generales de gran importancia contra la política económica socialista en 1988 y en 1992.

A pesar del gran año que 1992 fue para España (Olimpiadas de Barcelona, Exposición Universal de Sevilla del V Centenario del Descubrimiento de América, Madrid Capital Europea de la Cultura), también ese fue el año del inicio del declive del gobierno del PSOE:

El inicio de la crisis económica, con el consiguiente aumento del paro, de la inflación, del déficit público y de la Deuda Pública del Estado. Salen a la luz los primeros casos de corrupción y de tráfico de influencias que implicaban a varios cargos públicos vinculados con el PSOE.

El declive socialista 1993-1996:

La primera muestra del declive del PSOE fueron las elecciones de 1993 donde, contra todo pronóstico, logró la victoria aunque de forma ajustada al obtener 159 diputados frente a los 141 del PP. Eso supuso que el PSOE tuviera que apoyarse para poder gobernar el país en los nacionalistas catalanes de CiU y los nacionalistas vascos del PNV al no querer hacerlo en IU. Eso supuso que el PSOE tuvo que hacer cesiones a las fuerzas políticas nacionalistas.

La debilidad del gobierno se vio acentuada por la conjunción de tres situaciones: Se agudizó la crisis económica, disparándose el déficit público a más del 6% del PIB, la Deuda del Estado a más del 70% del PIB, una inflación de más del 5% y una tasa de paro al 25% de la población activa, unos 3,5 millones de personas, frente a apenas 10,5 millones de afiliados a la Seguridad Social. Estallaron numerosos casos de corrupción que afectaron a cargos públicos nombrados por el gobierno y a diversos dirigentes del PSOE: tuvo que dimitir Mariano Rubio, gobernador del Banco de España y fue detenido el director de la Guardia Civil, Luis Roldán, que se fugó durante un año, siendo acusados ambos de haberse apropiado de fondos públicos; se descubrió la trama FILESA, organizada por Pascual Sala, que tenía la finalidad de financiar de forma ilegal al PSOE; se descubrieron favores económicos a algunos empresarios como Javier de la Rosa y Mario Conde. Se acusó al gobierno socialista de haber organizado en los 80 la guerra sucia y al margen de la ley contra ETA con los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación). Esto supuso la entrada en prisión del exministro del Interior socialista José Barrionuevo y del ex-Secretario de Estado de Seguridad José Luis Vera. En ese contexto se inició la campaña terrorista de ETA de asesinar a diversos cargos públicos del PSOE y del PP, sobre todo de concejales del País Vasco y el resto de España. En 1995 estuvo a punto de asesinar al entonces líder de la oposición y del PP, José María Aznar.

En medio de esta situación de crisis política y económica, en 1995 estalló el escándalo de las escuchas ilegales del CESID (Centro Superior de Investigación para la Defensa, servicios secretos españoles, actual CNI) a diversas personalidades, incluido el rey.

Estos hechos, junto a la amplia victoria del PP en las elecciones municipales y autonómicas de ese año 95, llevaron a CiU a retirar su apoyo al gobierno de Felipe González. Éste no tuvo más remedio que disolver las Cortes y convocar elecciones para 1996.

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