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La Crisis del Parlamentarismo

La segunda etapa de reinado de Alfonso XIII coincidió con los años situados entre 1914, cuando comenzó la Iª Guerra Mundial, y 1923, cuando se produjo el Golpe de Estado que acabó con el sistema parlamentario de la Restauración a favor de la Dictadura de Primo de Rivera. En ella se sucedieron un conjunto de acontecimientos que marcaron el fin del Sistema Canovista.

La segunda etapa de reinado de Alfonso XIII coincidió con los años situados entre 1914, cuando comenzó la Iª Guerra Mundial, y 1923, cuando se produjo el Golpe de Estado que acabó con el sistema parlamentario de la Restauración a favor de la Dictadura de Primo de Rivera. En ella se sucedieron un conjunto de acontecimientos que marcaron el fin del Sistema Canovista.

La política alfonsina continuó, con muchas dificultades, con el sistema político impuesto con la Restauración, el de Turno de Partidos. Conservadores y Liberales, representados por Dato y García Prieto, entre otros, se alternaron en tres ocasiones y formaron dos gobiernos conjuntos denominados de Concentración.

La decadencia de España empezó con el estallido de la Iª Guerra Mundial. El gobierno de Dato, del Partido Conservador, decidió en política declarar la neutralidad de España en el conflicto, contribuyendo al aislamiento internacional del país y a aumentar complejos. La sociedad se dividió en torno a dos corrientes de opinión: una, favorable a los aliados, y otra, seguidora del bando germano. Y la economía inició un camino expansivo, al convertirse España en el país suministrador de los estados en guerra (creció la industria y se enriquecieron ciertos grupos sociales).

Después tuvo lugar la Crisis de 1917, caracterizada por la coincidencia en el tiempo de diversas circunstancias relacionadas de gran calado histórico:

La población vivía descontenta con la situación de España porque el Gobierno había decidido responder de manera autoritaria ante las frecuentes críticas de la oposición, las luchas entre barcos alemanes y españoles en el norte de África habían puesto de manifiesto la escasa capacidad bélica de la flota española y existían notables diferencias económicas entre ricos y pobres.

Contemporáneamente estalló un conflicto abierto entre el Gobierno y el Ejército, causado por las protestas de los militares ante la decisión del Gobierno de primar con ascensos rápidos a los militares con destino en Marruecos. Esto último acrecentó las diferencias entre militares peninsulares y africanistas, por lo que los primeros se agruparon en Juntas de Defensa o sindicatos, que el Gobierno terminó disolviendo. No dispuestas a desaparecer, las Juntas de Defensa lanzaron un ultimátum al Gobierno para que aceptara sus reivindicaciones, que supuso la dimisión del Ejecutivo.

Con el Partido Conservador de Dato, otra vez en el poder, se aceptaron las Juntas que aumentaron sus reivindicaciones: se pedía la regeneración de la vida política y al rey la formación de un Gobierno de Concentración. En consecuencia se produjo una crisis parlamentaria a través de los partidos de la oposición o no turnistas, que reclamaron una renovación de las Cortes, expresada en la Asamblea Nacional de Parlamentarios.

Y de ahí derivó una huelga general difundida por los sindicatos. El Gobierno intentó controlarla actuando violentamente contra los huelguistas, de los que murieron aproximadamente un centenar. Inevitablemente la huelga tuvo que desconvocarse, al mismo tiempo que el gobierno de Dato dimitió apabullado por las críticas.

Comenzó entonces un primer Gobierno de Concentración entre 1917 y 1918, que tuvo que hacer frente ahora a otra crisis en Barcelona, que ayudó a su disolución y estuvo marcada por:

Una disminución de la demanda de productos de las fábricas españolas al finalizar la Iª Guerra Mundial en 1918. Por ello se generalizaron los cierres de factorías y despidos en masa.

Además, ese mismo año se produjo una epidemia de gripe muy mortífera, cuyo impacto psicológico sobre la población aumentó el clima de inestabilidad, sobre todo en Cataluña.

Y desde 1919 se recrudeció el enfrentamiento entre patronos y obreros. La actitud intransigente de industriales y militares hacia las reivindicaciones obreras fue la causa principal del aumento de las tensiones sociales. Por eso se produjo una huelga contra “La Canadiense”, compañía que se encargaba del abastecimiento de luz en la ciudad de Barcelona, que adelantó la dimisión del Gobierno de Concentración. El nuevo Ejecutivo nombrado decidió apoyar a los industriales y militares, llegando a producirse más de 100.000 despidos. El panorama se agravó cuando se creó el Sindicato Libre, que perseguía a los instigadores del obrerismo con la violencia, y los sectores más radicales de dicho movimiento decidieron actuar de la misma manera. Además este clima de tensión social se expandió desde Cataluña a otras zonas. La crisis se saldó con la muerte de varios de los líderes enfrentados entre ellos el presidente del Partido Conservador, Dato.

El periodo finalizó con la crisis marroquí y el Desastre del Annual. Desde los sucesos del Barranco del Lobo la conflictividad en Marruecos no cesó. En este sentido España y Francia decidieron firmar un nuevo acuerdo en 1912 con el fin de procurar una nueva división del protectorado y solucionar el problema.

Años después, y sobre todo tras la Iª Guerra Mundial, Francia y España iniciaron una carrera de ocupación expansiva por Marruecos que acentuó los incidentes. Uno de ellos fue el llamado Desastre del Annual en el que los ejércitos marroquíes consiguieron eliminar a más de 13.000 efectivos españoles. A partir de este momento las corrientes de opinión se mostraron más críticas que nunca y la población comenzó a reclamar responsabilidades al Gobierno. En este contexto se produjo un Golpe de Estado que llevó al poder a Primo de Rivera (1923).

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