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Biografía de Leonardo Davinci (1452 - 1519)

Nació en 1452 en la villa toscana de Vinci (Italia). Hijo natural de una campesina, Caterina y de Ser Piero, un rico notario florentino. A los 14 años su padre le autorizó a ingresar en el taller de Andrea del Verrocchio.

A lo largo de los seis años en los que perteneció a ese taller, aprendió pintura, escultura, técnicas y mecánicas de la creación artística. El primer trabajo suyo fue la construcción de la esfera de cobre proyectada por Brunelleschi para coronar la iglesia de Santa Maria dei Fiori. Además del taller de Verrocchio, se encontraba el de Antonio Pollaiuollo, en donde Leonardo hizo sus primeros estudios de anatomía y se inició también en el conocimiento del latín y el griego.
 
Su gran imaginación creativa y la temprana maestría de su pincel, no tardaron en superar a las de su maestro. Sus grandes obras de este período son un San Jerónimo y el gran panel La adoración de los Magos.
 
A partir de 1482 fue su periodo de pleno desarrollo; siguiendo las bases matemáticas fijadas por León Bautista Alberti y Piero della Francesca, Leonardo comenzó sus apuntes para la formulación de una ciencia de la pintura.
 
Tuvo una gran amistad con Luca Pacioli, fraile franciscano que en 1494. Publicó su tratado de la Divina proportione, ilustrada por Leonardo.
 
A partir de 1517 su salud empezó a empeorar hasta que murió el 2 de mayo de 1519.



Sus estudios matemáticos:

Cuando se habla de Leonardo da Vinci (1452-1519), habitualmente se le describe como una especie de espíritu “universal” que trató casi todos los dominios de las ciencias: mecánica, geología, biología, botánica, óptica, astronomía... Curiosamente, su formación no era universitaria. De hecho, era un hombre sin una cultura clásica (ignoraba el latín y el griego) y más bien autodidacta. Es menos conocido su interés por las matemáticas, especialmente por la geometría.

La formación de Leonardo Da Vinci era eminentemente práctica o artesanal. Su geometría es más propia de un ingeniero o constructor de máquinas, que de un teórico. Las soluciones que busca son prácticas, aproximadas y realizables con ayuda de instrumentos reales. Para Leonardo, la ciencia está orientada hacia la acción.
 
 
Leonardo divide la geometría en tres partes:
 
De visión, mediante la que intenta explicar geométricamente los fenómenos ópticos, utilizando para ello fundamentalmente los cuerpos piramidales y la perspectiva, de la que era un gran conocedor.
 
 De la naturaleza, con la que intenta construir los modelos que le permitan explicar las situaciones que observa en física, mecánica, aerostática, astronomía, etc., ya que considera que los fenómenos naturales se mueven impulsados por relaciones matemáticas sujetas a modelos geométricos.
 
Geometría pura, en la que aborda alguno de los problemas geométricos que preocupaban en aquel momento; en particular, el de la cuadratura del círculo.
 

Desde el punto de vista de la geometría pura, estudia y complementa las obras de Euclides y Arquímedes, entre otros. A través de sus códices conocidos, nos han llegado algunos dibujos de un gran interés. Analiza y estudia de una forma exhaustiva los centros de gravedad de las figuras geométricas.
 
Merece especial atención el estudio que hace de las transformaciones de unas figuras en otras conservando el mismo volumen; así como el estudio empírico de superficies curvas. Sus métodos son siempre originales, artificiosos, laboriosos y a veces inconclusos, como una gran parte de su obra, ya que frecuentemente era inconstante en su trabajo. Quizás ello fuese debido al gran número de ocupaciones que tenía siempre.
 

Ejemplos de aportaciones a las matemáticas:

Logró determinar el centro de gravedad de un semicírculo (dividiéndolo en un número grande de triángulos) y obtuvo el de una pirámide por métodos intuitivos. Por medio de un compás especial, da una solución mecánica ingeniosa a un problema de Óptica, llamado problema de Alhazen (problema de la reflexión en un espejo curvo), que no fue resuelto definitivamente hasta 150 años más tarde por Huygens. La solución de Leonardo supone conocimientos bastante profundos de las propiedades de las cónicas (elipse, hipérbola y parábola), lo que no era corriente en la época.
 
También se interesó por las lúnulas de Hipócrates de Chios (siglo V a.C.), probablemente por su valor estético. Una lúnula es una figura plana limitada por dos arcos de circunferencia de radios distintos. Leonardo las combinó de todas las formas posibles, asociándolas con otras figuras. Descubrió algunas proposiciones geométricas, muy sencillas pero desconocidas hasta entonces. Por ejemplo, descubrió que la suma de las lúnulas construidas sobre los lados de un triángulo rectángulo es igual al área del triángulo en cuestión.
 
 
Curiosidades:

Durante una estancia suya en Milán colaboró con el matemático Luca Pacioli en su obra Divina proportione. Leonardo dibujó además las figuras del primer libro de esta obra. Su admiración por las matemáticas era tan grande que llegó a escribir: «No existe ciertamente nada donde las ciencias matemáticas no puedan ser aplicadas».
 
Leonardo creía que la pintura debe ser una reproducción exacta de la realidad, y que la perspectiva matemática lo permitía. Llegó a escribir un libro sobre perspectiva que se ha perdido. Curiosamente, Leonardo comienza su " Trattato della pittura" con la siguiente frase:
 
"Que nadie que no sea matemático lea mis obras".

Analizando en profundidad toda su obra, se puede considerar a Leonardo da Vinci como el ingeniero y pintor, y como a aquél que ha contribuido poderosamente al desarrollo de la civilización con las diversas y fructíferas aportaciones tanto de carácter artístico como científico que hizo a la humanidad. Quizás podamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Leonardo vivió en una época que no le correspondía, puesto que se adelantó en varios siglos a la suya.

 

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